
El deportivismo recibió la noticia, la víspera de Nochevieja, del fallecimiento de Manuel Raposo, directivo blanquiazul en los años 70 y 80. La muerte de Raposo quizá haya pasado desapercibida para mucha gente, pero la defunción del agente de viajes coruñés simboliza el adiós del ‘viejo fútbol’.
Raposo era el último superviviente –exceptuando al jefe del estado– de la foto que ilustra este reportaje, tomada en el Palacio de la Zarzuela el miércoles 20 de enero de 1982. El motivo, la recepción a la directiva deportivista y la comisión organizadora del 75 aniversario del club por parte del Rey Juan Carlos I. El monarca estampa su firma en el libro de oro del club y recibe una medalla conmemorativa del 75 aniversario blanquiazul.
En la foto figuran Antonio Álvarez (presidente), Eduardo García Arias (secretario general), Manuel Pedreira (vicepresidente y contador) José Manuel Enríquez (vicesecretario), Emiliano Moreno (vocal y responsable de la sección de atletismo), Gustavo María Patiño y Manuel Raposo (vocales).
Además, aparecen en esta fotografía dos miembros de la comisión de los actos de organización del 75 aniversario del Deportivo, el padre Taboada, asesor religioso del club durante varias décadas, y Antonio Amado. A Madrid también acude el presidente de la misma, Enrique Cornide, que no figura en la instantánea. Dicha comisión la completan otro directivo que tampoco se desplaza a Madrid, el vocal Manuel Folgueiras Conde, y el fotógrafo Alberto Martí Villardefrancos.
Solo con observar los nombres y tomar como referencia la profesión de Raposo cualquiera puede imaginarse cómo funciona el Deportivo –y la mayor parte de clubes profesionales en España– en aquellos tiempos. Lo hace por la dedicación desinteresada de verdaderos aficionados deportivistas en favor del club de sus amores. Muchos de ellos ofrecen sus negocios y patrimonio como aval para garantizar la subsistencia del Deportivo y en bastantes casos ponen dinero de sus bolsillos para que los empleados y los futbolistas cobren sus salarios.
| 12 AÃOS trabajó Antonio Ãlvarez por el Deportivo, los cuatro primeros como directivo y los ocho siguientes como presidente. |
Competir con dignidad
El objetivo es muy básico. Formar un equipo capaz de competir con dignidad en Segunda, tratando de repatriar a hijos de emigrantes (Richard, Pablo Alonso) o a gallegos formados en otros clubes (Camuel, Millán), tirando de cantera (Buyo, José Luis, Vicente, Pardo II, Traba, Piña, Agulló) y pescando en los filiales del Atlético de Madrid (Doforno, Cárdeno), Real Madrid (Villanueva, Pérez Durán, Moreno, Ortiz, Sánchez Candil) o Barcelona (Moratalla, Gil), en la mayoría de los casos a través de cesiones.
Son años duros, en los que el equipo, sin embargo, responde habitualmente. El salto a la élite se escapa por muy poco en varias ocasiones. Ante el Rayo Vallecano, solo un año y medio después de la visita al Rey Juan Carlos. O en el Carlos Tartiere ya en 1986. Quizá el salto a Primera hubiese ayudado a encontrar un patrocinador para la camiseta. Hay que recordar que el fútbol español aprueba la publicidad en las equipaciones de los equipos en la asamblea de la RFEF celebrada el 9 de octubre de 1981 en Madrid. El Deportivo no estrena sponsor hasta el inicio de la campaña 1985-86.
Aquellas directivas estaban hechas de amor incondicional y esfuerzos desinteresados, algo que comenzó a desaparecer del fútbol pocos años más tarde. Estos eran los protagonistas.
Con la desaparición del último de ellos se va una parte de la historia del Deportivo que, en plena inmersión en el ‘fútbol moderno’, no tiene visos de regresar. Justo es, sin embargo, reconocer su ímproba labor y su denodado esfuerzo por mantener en pie al Dépor.











