
Es una incongruencia más dentro del panorama futbolístico actual. Pero todos se deben acostumbrar. En una temporada sobrecargada de partidos en la élite, pero también en las competiciones de segundo escalón, las ligas comienzan cada vez más temprano. Si hay que irse hasta el siglo pasado para comprobar cómo el fútbol profesional arrancaba su torneo de la regularidad en septiembre, hace ya más de una década que el último fin de semana de agosto dio el relevo al ecuador de este mes como punto del pistoletazo de salida.
Sin embargo, mientras el fútbol corre cada vez más para adelantarse en el calendario, la ventana de traspasos no sigue un camino paralelo. Se mantiene fija, ya instalada en la bisagra entre el epílogo del mes más estival del año y el inicio de la cuesta de septiembre. Balón y mercado circulan desacompasados, lo que provoca que muchos clubes de Primera y Segunda División lleguen al estreno oficial con muchos deberes por hacer.
La tendencia es tan habitual que, de hecho, ya se ha convertido en dinámica. Muchos no pueden acelerar. Otros, prefieren esperar a que los primeros pasos de la competición enseñen carencias y ejerzan como propulsor de salidas ajenas y propias. La consecuencia solo es una: los ritmos del mercado fluctúan del 1 de julio al 15 de agosto, pero en los últimos días todo se acelera de manera imparable. A esa dinámica se abonaron el Deportivo y Fernando Soriano durante los dos últimos veranos. Y de ella han tratado de huir, con relativo éxito, en este.
Así, en el 2023 y pese a que el equipo inició la liga el 26 de agosto -una semana después-, al estar todavía en Primera Federación, el club dejó para el final dos salidas y tres incorporaciones. Kuki Zalazar abandonó A Coruña el miércoles 30. Isi Gómez, un día después. Ambos generaron huecos para las llegadas de Salva Sevilla y Hugo Rama, a las que se les sumó sobre la bocina el sub-23 Pablo Muñoz.
La semana anterior el Dépor había concretado las incorporaciones de Pablo Valcarce y Berto Cayarga. El segundo de ellos llegó únicamente para estar en el banquillo en el debut liguero ante el Rayo Majadahonda. El primero, sin pretemporada, tardó unos días más en incorporarse a la dinámica grupal. De hecho, no debutó hasta la cuarta jornada. Por tanto, de facto, se puede considerar que la entidad coruñesa dejó para el final cinco contrataciones y dos bajas.
Los siete movimientos se quedaron en poca cosa en relación a la temporada siguiente. Ayudó a aumentar el volumen de transacciones el hecho de que, ya con el Deportivo en Segunda División, el telón se alzase para los blanquiazules una semana antes: el 17 de agosto. El conjunto deportivista contrató a Helton Leite a cinco días del debut, casi los mismos que tendrá Daniel Bachmann para conocer a sus compañeros antes de vestirse de corto en un encuentro oficial -sea para ponerse bajo palos directamente o sentarse en el banquillo-.
Al margen de la portería, el Dépor cerró tras la primera jornada la cesión de Rafa Obrador y la salida de Martín Ochoa, a préstamo en Lugo. Tras la segunda derrota contra el Huesca llegaron Charlie Patiño y Mohamed Bouldini, mientras Iano Simao, Rubén López, Raúl Alcaina y un Luis Chacón que incluso había jugado en El Alcoraz cogían las maletas para un viaje de ida y vuelta.
Sus huecos los ocuparon Juan Gauto, llegado el 30 de agosto, y Cristian Herrera, ya con el mercado cerrado y haciendo valer su condición de jugador en paro. Al peso, cinco incorporaciones que llegaron sin pretemporada -Helton tampoco la tuvo- y con la liga iniciada y seis salidas: once movimientos en total.
Los fichajes
Pero algo ha cambiado este año. Por primera vez desde la llegada de la nueva dirección de fútbol, el Dépor arrancará la competición con los deberes casi hechos. Porque a menos de dos días del debut liguero, el conjunto blanquiazul solo tiene una carpeta de necesidades por cerrar: el delantero centro.
El último cuarto de mercado no tiene por qué ser tranquilo en las oficinas de Abegondo, claro. Pero el club herculino se sumergirá en él con una posición de fuerza, pues solo está pendiente de reforzar su zona ofensiva y no necesita vender para cuadrar sus cuentas o inscribir refuerzos. Todos salvo Bachmann -a la hora de publicación de esta pieza- ya constan en la página de LaLiga.
De este modo, más allá de las ofertas que puedan llegar por unos Yeremay Hernández y David Mella por los que la entidad no negocia y exige cantidades cercanas a sus respectivas cláusulas de rescisión, el club trabaja en salidas de futbolistas que no son capitales o directamente no cuentan para el entrenador.
Con Álex Petxarroman ya en Andorra, las fichas cubiertas son actualmente 25, contando a Patiño, Rubén López y Ochoa como miembros 'de facto' del primer equipo, aunque este último podría jugar con el Fabril -ya lo hizo en un amistoso- si no encuentra una salida óptima.
A mayores, está por ver si Eric Puerto decide salir y el club trabaja en encontrar destino a Denis Genreau, a Diego Gómez y a Mohamed Bouldini. El caso más complejo es el del marroquí, que podría quedarse y cerrar la puerta a un segundo delantero.
Así, en función de las salidas se concretarán las entradas. Habrá una segura con nombre de ariete. Y a partir de ahí, el resto. Para que llegase otro delantero debería ser baja Bouldini. Mientras, la marcha de Genreau no implicará la llegada de un centrocampista. Sin embargo, una oportunidad en el centro del campo es, a día de hoy, la pieza que provocaría que los movimientos de entrada se elevasen hasta los tres. De concretarse un fichaje que ahora mismo no se busca como prioridad, Rubén López tendría más complejo continuar en el club.
Son, en definitiva, múltiples las piezas que en función de sus movimientos podrían alterar le dominó. Movimientos propios de todos los mercados en sus tramos finales que, en todo caso, suponen añadidos a un Deportivo que llega con los deberes casi impolutos al inicio de liga.











