
El primer mes de competición ya dejó a las claras que no iba a ser una temporada fácil para el Deportivo, que no iba a tener un camino de rosas para volver al fútbol profesional.
1 Cierre de mercado y pronósticos
Uno de los veteranos, Eneko Bóveda, emitía su pronóstico con una advertencia: “Esta es una temporada que puede ser preciosa o muy dura. Creo que todos los focos van a estar un poco sobre nosotros”. Al final, se cumplió lo segundo. Preciosa, desde luego, no fue.
A principios de octubre se cerró el mercado de jugadores. Un par de días antes de que concluyera el plazo se conoció que Álvaro Queijeiro, después de poco más de un mes ejercitándose con el primer equipo, no iba a continuar en él. En la recta final de esa ventana, el Deportivo firmó a Derik Osede y le hizo ficha a Diego Rolan, que no había debutado ni en Primera ni en Segunda como deportivista. El uruguayo tuvo que viajar a su país para poder tramitar su permiso de trabajo.
Además, Álex Bergantiños, Keko Gontán y Borja Galán rubricaron en la misma jornada la renovación de sus contratos con el Deportivo.
“Considero que es una plantilla que competiría en Segunda perfectamente”, aseguraba, al cierre del mercado, el entonces director deportivo, Richard Barral.
Se mostró muy satisfecho con el plantel que había confeccionado y advirtió de que las ofertas por Rolan habían sido insuficientes.
2 Los estertores de la pretemporada
Los test de preparación concluyeron con una derrota ante el filial del Valladolid, que también estaba en Segunda División B. Fernando Vázquez criticaba abiertamente el sistema de competición, que a su juicio era “patético”.
Además, entendía que los primeros partidos no iban a demostrar el potencial con el que contaba la plantilla y aseguraba que el ‘fichaje’ de Rolan fue una “sorpresa”, pero muy positiva para él. El capitán, Álex Bergantiños, aseguró que había un “muy buen equipo, muy compensado”, si bien precisaba que “hasta” que empezara la temporada no iba a verse “el nivel real”.
3 Comienza el curso con sufrimiento
Las dudas no tardaron en llegar. En el estreno, el Deportivo contó con unos 3.000 aficionados en Riazor. Salva Ruiz recordaba que el equipo debía demostrar su cartel de favorito en el césped porque solo “con el escudo” no iba a ganar partidos. El primero, lo superó. Se impuso al Salamanca, pero con un gol de Eneko Bóveda en el descuento, apelando, una vez más, a la épica blanquiazul.
Después de los primeros tres puntos, el Deportivo no pasó del empate sin goles ante el Compostela en el Vero Boquete de San Lázaro. Se encendían las primeras alarmas. Había que mejorar mucho para no fallar en esos campos en que tenía que sumar de tres en tres. “Hay que espabilar”, rezaba la portada de este diario.
Preocupación en los medios de comunicación, también en los aficionados. Fernando Vázquez esperaba menos críticas. “Tengo la impresión de que debemos tener ya el objetivo conseguido al segundo partido. Me preocupa que la gente pueda perder la esperanza, la ilusión”, alertaba.




















