En verano no se pierden partidos
Hace ya unos cuantos años, leyendo un libro sobre fútbol, contaba un entrenador que para él la mejor época del año era el verano, porque no se pierden partidos. Y razón no le faltaba. En pretemporada no hay crisis de resultados, se juegan bolos veraniegos y si se pierde alguno o no se juega bien pues se sale con la típica excusa de que se está en plena preparación y ya está, la cosa no pasa de ahí. Eso sí, tampoco hay que esconder que si ese entrenador no está deseando empezar la temporada y competir de verdad pues poco se puede esperar de él, sinceramente.
En verano no se pierden partidos ni competiciones. El verano es época de cargarse de ilusiones, de ver que llegan jugadores nuevos y otros se van y pensar que salimos ganando con los cambios y que la temporada va a ser buena, que se van a cumplir los objetivos y que este año sí vamos a disfrutar.
En esas estamos con nuestro Deportivo. Hace pocos días el club anunciaba el fichaje de Menudo y ya todos empezamos a ilusionarnos con la llegada de un futbolista con experiencia en la categoría y que viene de firmar más goles que cualquier jugador deportivista en esta temporada que acaba de finalizar. Ha llegado también Diego Aguirre, que ha pasado un poco más desapercibido aunque también aporta mucha experiencia y versatilidad en la banda izquierda, que siempre viene muy bien. Y ha llegado también Ian Mackay, que vuelve a su casa con nada menos que 35 años, pero con la vitola de ser de los mejores porteros del curso pasado en Segunda a pesar del descenso de su equipo, el Sabadell. Se han oído rumores acerca del delantero Quiles, del Recre, que se ha hinchado a meter goles a pesar de la desastrosa campaña de su equipo. En fin, jugadores sin mucho o ningún nombre, pero que parece que nuevamente vuelven a ilusionar a la parroquia deportivista.
El año pasado todos esperábamos grandes cosas de una plantilla con nombres de Primera. Y en pretemporada, salvo el 5-0 al modestísimo Arzúa, el resto de resultados no fueron para tirar cohetes. A pesar de ello, el verano fue tranquilo a la espera del inicio de temporada. Y hace dos años lo mismo: que si Peru era la gran promesa del Athletic, que si Longo por fin llegaba a Riazor para hartarse a marcar goles, que si llegaba Gaku al que no pudimos firmar el curso anterior… y también sabemos cómo acabó todo.
Es tiempo de verano, tiempo de ver como llegan caras nuevas. En verano no se pierden partidos. Se empieza a entrenar, se juega contra rivales menores o se justifica una derrota alegando falta de rodaje.
También estamos menos pendientes del equipo porque el propio verano con sus vacaciones nos hace estar desconectados también de nuestra pasión del resto del año. Por si fuera poco también ha empezado la Eurocopa, que se llevará una parte importante de nuestra atención, como es lógico.
No es malo ilusionarse. Es lo que tenemos que hacer. Vamos a ir viendo como van llegando caras nuevas y estaremos deseando verles jugar para ver qué tal son y lo que podemos esperar de ellos.
En verano no se pierden partidos, es verdad, pero se pueden ir adivinando cosas.
