
El Deportivo se encuentra en plena recta final para la puesta de largo de la nueva campaña de abonos para la temporada 2017-18. Si no hay ningún retraso de última hora está previsto que la presente este martes, al igual que las nuevas zamarras, este año bajo el diseño de Macron, tras la despedida de la marca Lotto.
La expectación es alta por parte de la afición, que espera que el club siga en la línea de cuotas competitivas y a las que no se le aplique una subida, como han hecho otros clubes como el Celta de Vigo.
La entidad herculina es de los pocos equipos de LaLiga que ha abanderado congelar los precios de los carnés durante varios cursos. Debido al último revés de Hacienda, que convertía en privilegiada una deuda de 22 millones, la frágil situación económica del club parecía invitar a una subida, aunque moderada, de los precios, algo que el club contemplaba. No obstante, otro escenario que estudiaba suponía no subir las cuantías de los abonos.
Tras el nuevo acuerdo firmado con Abanca y el pequeño desahogo económico, solo falta desvelar por cuál de las dos vías ha optado el club.
La meta que se marca el Deportivo para esta temporada 2017-18 es superar los 26.510 abonados con los que cerró el pasado curso, y que supusieron casi 400 más que la campaña 2015-16.
Además, la última temporada se convirtió en una de las mejores en lo tocante al número de nuevos carnés, alcanzándose una cifra de 3.677. Esta cantidad se alzó como la cuarta más alta de los últimos 20 años. El récord lo ostenta el curso 2014-15 con 5.591, correspondiente al segundo ascenso a Primera División.
Debido a la ausencia, de momento, de muchos fichajes ilusionantes que puedan servir de ‘efecto llamada’ (al margen del deseado regreso de Fede Cartabia y la llegada de Fede Valverde, cuyo rendimiento en LaLiga es una incógnita) el club es consciente de que, de inicio, la campaña puede no ser todo lo exitosa que espera.
Con la economía del Deportivo en una posición menos controvertida, la entidad trabaja en configurar una plantilla competitiva y que vuelva a ilusionar a una grada que empezó el curso despidiendo al ídolo Lucas Pérez y la acabó, de nuevo, al borde del infarto.
El club blanquiazul quiere hacerle un guiño a su hinchada, que ha estado al pie del cañón todo el curso, y mantener esa fidelidad de unos seguidores que, ni los horarios imposibles ni el mal juego del equipo, quebrantaron.




















