RECADOS
Pasó el otro día con Jordi Alba, que dejaba caer que le hubiera gustado “jugar más” este año, pero que no por eso “machacaba” ni a Luis Enrique ni a nadie del club.
Tampoco se refería a su técnico cuando ensalzaba a un Julen Lopetegui que “va de cara” y cuyo apoyo nota. Lo curioso es que hace estas declaraciones tras saberse que el técnico asturiano no se sentará en el banquillo culé la próxima temporada.
No hay que irse hasta Las Rozas, sin embargo, porque aquí en el Deportivo también hemos vivido estos episodios. Esta semana Joselu reconocía que se había sentido “engañado” por Gaizka Garitano, cuya etapa calificó de “bastante mala”.
Esa falta de sintonía que sale ahora a la luz y que pone en entredicho la figura de líder del técnico vasco tampoco se entiende en qué beneficia al ariete de Silleda.
No es la primera vez que ocurre este año, porque otros de sus compañeros se han referido a ese período o de algún modo han hecho alusión a él de forma velada. Es el caso de Mosquera, recuperado para los últimos choques, que reconocía gozar de una confianza con la que antes no contaba. Algunos se remontaron más allá, como Luisinho, que al conocer el fichaje de Víctor Sánchez del Amo por el Betis se jactaba de que los verdiblancos serían uno de los equipos en la lucha por eludir el descenso. Sorprende, o quizá no tanto, que el único jugador jugador de campo que no tuvo minutos en LaLiga con Garitano, Álex Bergantiños, evitase pronunciarse en contra del anterior míster. En una entrevista en la Cadena Ser el centrocampista coruñés hablaba, sin embargo, de la honestidad del técnico. Matiz importante del preparador vasco que, si por algo se caracterizó siempre fue por no ser un “vende humos”. Quizá le pudo faltar algo de cercanía en su discurso, puede que no conectase con el vestuario pero nunca se oyó un reproche de boca de los futbolistas hasta que su destitución se hizo efectiva.
Y seguir mirando al pasado, incluso saldando “cuentas pendientes” no es algo que beneficie a nadie.
Es cierto que a los técnicos les ‘va en el cargo’ ser foco de las críticas cuando las cosas van mal y repartirse un poco el mérito con los futbolistas cuando todo marcha bien. Ahora al Deportivo le está tocando la cara y todos están a uno con Pepe Mel, que ha demostrado en estas primeras semanas ser un motivador nato y capaz de llegar a sus hombres con la palabra.
Y de paso él también ha dejado algún recado en rueda de prensa (aquella reunión con Mosquera) y en las alineaciones, con la no inclusión de Çolak en el once ante el Celta. Quedan diez finales, siete en este mes de abril, y por el bien del Depor es mejor dejar atrás el pasado y las posibles rencillas.
Los recados, ni cuando se logre la permanencia.
