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Las cosas por el poder futbolístico andan revueltas. Ángel María Villar accedió a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol en 1988 sustituyendo a José Luis Roca. Ya llovió. El ente federativo sufrió a lo largo de todos estos largos años una importante transformación en todos los sentidos, se profesionalizó más y las selecciones en sus distintas categorías obtuvieron éxitos destacados.

Pero el desgaste pasa factura. Tanto que ahora Villar se ha convertido en el objetivo de aquellos a los cuales amamantó. El dirigente federativo llevó con mano firme la política de gestión, incluso `premiaba' a los díscolos con un puesto en su larga e intensa junta directiva. Un ejemplo cercano: Lendoiro fue uno de sus arietes en su momento. Tanto que lo llevó ante la UEFA y el exdirigente blanquiazul estuvo inhabilitado un tiempo, amén de pagar una multa considerable (que abonó el Depor, por su puesto). Así que Villlar, con el tiempo, le puso una silla en su `club de directivos' y todo volvió a su sitio. Así hizo con el resto que ponían en entredicho su autoridad. Pero los tiempos cambian, así que su ex secretario general ahora es su máximo rival y tiene en Javier Tebas a su peor enemigo.

La lucha por el poder es brutal. Tebas quiere controlar el fútbol profesional y eso incluye al colectivo arbitral, pero para conseguirlo debe desaparecer del mapa Ángel María Villar. Así que la guerra continúa.