SEMANA DE REFLEXIÓN
El deportivismo sigue una semana más, y van muchas, tumbado en el diván tratando de explicarse por qué no es capaz de conseguir ganar partidos que parece tener controlados. No es fácil encontrar una explicación que se adapte a todas las situaciones pero los síntomas hablan de su incapaz de cerrar un resultado favorable y, algo que se repite con asiduidad, el equipo se rompe cuando le marcan.
Gráficamente el diagnóstico se resume en que detrás de Çolak el Depor es muy vulnerable y delante es poco resolutivo. El sábado pudimos comprobarlo con el Alavés. Los vitorianos deciden con apenas tres ocasiones claras de gol mientras que el Depor desperdicia ocho.
Lo grave es que se acerca el tramo definitivo de la competición y cada vez está más cerca del descenso del que únicamente le salva la mala temporada de Osasuna, Granada y Sporting. De esta terna apuesto que al final alguno se acabará salvando.
En un cálculo a bote pronto, estos tres clubes más el Leganés y el Depor se van a jugar la permanencia. Dejando al margen la conveniencia de si Garitano ha sido o no la mejor opción para entrenar a los blanquiazules, lo cierto es que en su librillo no parece que haya muchas alternativas al juego que despliega en la actualidad. A su favor hay que decir que el equipo ha sido competitivo en gran parte de los partidos (recuerdo especialmente sus duelos contra el Madrid, Sevilla, Atleti o Málaga) en los que al final ha acabado perdiendo.
En cualquier caso el balance es aterrador: Cuatro victorias en 22 partidos. Menos esperanzador es comprobar que la mitad de esos triunfos se consiguieron en los minutos finales y con jugadores que ya no están en el plantel (gol de Lucas minuto 88 contra el Éibar, y Babel en el 92 contra el Sporting).
A falta de alternativas futbolísticas, conviene encomendarse al coraje del que no andan sobrados los actuales titulares. Se echa de menos un referente en el campo, alguien a quién miren el resto de jugadores cuando el juego se atasca. El año pasado Lucas Pérez ofrecía soluciones individuales en partidos que por unas razones u otras, se atascaban. quizás sea el momento de dar la oportunidad a jugadores que han demostrado su compromiso con el club y han gozado de pocos minutos esta temporada.
El encuentro del sábado contra el Leganés es fundamental para enderezar el rumbo. Ganarlo daría cierta tranquilidad, recuperaría la moral del colectivo y rompería la tendencia de derrotas que dura más de dos meses.
