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El Laracha, que se presentó en el feudo del Paiosaco con el respeto que merece un equipo que hasta ayer estaba situado en la tercera plaza, acabó conquistando A Porta Santa haciendo gala de una extraordinaria efectividad, una gran solidez defensiva y el dominio de aquello que llaman el `otro' fútbol. El equipo de Carlos Brizzola se puso pronto por delante en el marcador y se sintió como en casa. Dominó el 'tempo' del derbi forzando más interrupciones de las habituales y desconectó a un Paiosaco que no fue capaz de demostrar por qué está coqueteando con los puestos de ascenso.

El Laracha empezó a ganar el encuentro en los primeros minutos. A pesar de tener que improvisar el centro del campo debido a la baja de última hora de Élmer y la salida del once de Rebolo, se jugó a lo que quiso el conjunto rojiverde. El central Róber adelantó su posición y el polivalente Héctor jugó por fin donde más le gusta. Una pareja de mediocentros inusual que sin embargo funcionó. Y funcionó porque el Laracha supo jugar bien sus cartas. Sabía que no iba a tener el balón y optó por formar una defensa de cinco con Souto de carrilero derecho improvisado, dos mediocentros y tres jugadores arriba (Alexandre, Taibo y Suizo) que rotaron bastante sus posiciones. El esférico estuvo en las botas de los futbolistas del Paiosaco pero el Laracha no sufrió en exceso. La calidad defensiva de los jugadores que formaron el muro rojiverde marcó la diferencia.

También la marcó la efectividad en ataque de los pupilos de Brizzola. El primer acercamiento del Laracha al área rival acabó en la cazuela. Córner botado por Souto y cabezazo impecable de José Suizo para ajusticiar a su exequipo. Además, el delantero se besó el escudo del Laracha en la celebración. Lo que faltaba para encender un derbi ya caliente. La grada cargó contra Suizo al grito de "¡mentiroso!" recordándole sus declaraciones a este diario en contra de la actual directiva.

GOLEADORES
Suizo, ex del Paiosaco, marcó el primero y Taibo, pichichi de la liga, hizo un doblete

Sea como fuere, el Laracha se había puesto por delante y tenía el partido donde quería. El Paiosaco gozó de las mejores ocasiones del primer acto justo después del 0-1. Sin embargo, Michi Castro mandó un tiro alto y en la siguiente acción se entretuvo ante la salida de Álex López.

Poco a poco el encuentro se fue diluyendo en un mar de interrupciones, faltas, tarjetas amarillas, protestas y atenciones médicas que no hacían otra cosa que cortar el ritmo del Paiosaco y beneficiar a un Laracha que antes del descanso recibió una nueva buena noticia en forma de gol.

Rama, portero del Paiosaco, se precipitó en un saque de puerta y le entregó el balón a un presionado Ventola. El central supo superar el primer obstáculo pero falló en el pase a Bam Bam. Rebolo cortó el envío e inmediatamente le dio el cuero a Suizo, que a su vez encontró a Taibo en la frontal. El `killer' del Laracha, recibió el esférico, se giró, regateó a su par y anotó el 0-2 con la zurda. Explosión de júbilo para los visitantes y un auténtico mazazo para los locales.

MISMO GUIÓN

Juan Riveiro buscó soluciones en el banquillo y dio entrada a Juanma por Ventola con la intención de agitar el encuentro. El Paiosaco pasó de una defensa de cinco a una de cuatro pero el guión no cambió en exceso. El cuadro verdiblanco logró jugar más en campo contrario pero las ocasiones no llegaban. Solamente un disparo de Bam Bam casi sin ángulo hizo trabajar a Álex López. La lesión de un omnipresente Róber provocó cierto desasosiego en el Laracha pero Taibo, el delantero más entonado de la liga, disipó esa sensación con un nuevo chicharro. Un gol de fútbol directo. Golpeo de Álex López, prolongación de José Suizo, presente en los tres tantos, y definición de Taibo por bajo ante Rama. Tan fácil y tan difícil. 0-3 y derbi sentenciado.

A partir de ahí, el Laracha se atrincheró todavía más y el Paiosaco tiró de corazón para intentar enmendar lo que la cabeza no había podido. El resultado fue el mismo. Aythami, quizá uno de los jugadores verdiblancos que más orgullo mostró, gozó de la mejor ocasión pero su cabezazo se dirigió manso a las manos de Álex López. Nada le salía a los locales. Incluso Bam Bam se tuvo que ir antes de tiempo a los vestuarios por protestar al árbitro una jugada que ya poco cambiaría el sino del partido. Una acción que fue el reflejo de la impotencia del Paiosaco. El Laracha ganó, convenció y además se sintió como en casa.

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