
Después de evitar una enorme montonera en la recta de meta, el irlandés Sam Bennett (Bora) levantó los brazos por segunda vez en esta Vuelta, al final de la decimocuarta etapa, disputada entre San Vicente de la Barquera y Oviedo (188 kms), en la que los favoritos se salvaron del accidente y Primoz Roglic sigue líder.
“Se venía venir que habría caída. La carretera picaba para arriba y había que estar delante por si había cortes”, justificaba Alejandro Valverde, afectado, aunque sin consecuencias, por el accidente. Una montonera que seleccionó el grupo del sprint por el criterio simple de la suerte.
Delante quedó Bennett. Detrás cayó en la trampa Fabio Jakobsen, su rival Nº1. El irlandés se lanzó para renovar la gloria que ya conoció en Alicante y firmó su doblete por delante del argentino Maximiliano Richeze, el lanzador del Deceuninck, y del belga Tosh van der Sande (Lotto Soudal).
Atrapados ilustres
En la recta de llegada, un amasijo de bicicletas y ciclistas estampados contra el asfalto componían un cuadro patético. Entre los atrapados estaban Valverde y el esloveno Tadej Pogacar, sin golpes de importancia. Su compatriota Luka Mezgec (Mitchelton) se llevó la peor parte y fue trasladado al hospital.
En el caos se produjeron cortes que afectaron a los hombres de la general, pero al producirse la caída dentro de los últimos tres kilómetros los tiempos se unificaron para todo el pelotón. Roglic mantuvo la roja antes de la montaña de Asturias, cuyos puertos solo conoce por los libros de ruta y comentarios ajenos.
Una jornada costera por el Cantábrico marcada por el interés de propiciar un bombón a los sprinters. La escapada protagonizada desde el kilómetro 10 por Rubio (Burgos BH), Dillier (AG2R), Pibernik (Bahrain), Vanhoucke (Lotto Soudal), Puccio (Ineos) y Rossetto (Cofidis) animó la marcha pero terminó con la miel en los labios a 7.000 metros de la pancarta de meta.
El Deceuninck de Fabio Jakobsen y Maximiliano Richeze no dio licencia a los aventureros y tiró a tope para echar abajo la fuga. Una vez conseguido el objetivo, el equipo belga preparó el dispositivo de aproximación con sus lanzadores, si bien contó con la oposición del Bora, que también soñaba con Bennett.
Dificultad final
No era un sprint llano y puro para los velocistas. Un desnivel del 7% en el último kilómetro metió en la lucha a otros corredores con remate, como Valverde. Pero la montonera convirtió el desenlace en una lotería. El centro del pelotón reventó y se formó una brutal amasijo de hombres y bicis.
El infortunio afectó a Jakobsen, el ganador de la etapa con final en el El Puig, después de todo el trabajo que hizo el Deceuninck por él. Y sonrió a otros, como Bennett, el más poderoso entre el reducido grupo de supervivientes de la caída. Compró el boleto acertado. Y con ayuda de la fortuna levantó los brazos por segunda vez en la presente edición de la ronda española.
Ahora la Vuelta entra en Asturias con la decimoquinta etapa entre Tineo y el Santuario del Acebo, de 154,4 kilómetros y con cuatro puertos, todos ellos de Primera.




















