
El Real Madrid anuló el ‘efecto Mirotic’ y se impuso al Barça en la final de la Supercopa, gracias a su mayor intensidad y ritmo de juego.
El Madrid llegó cinco minutos tarde a la final. Tuvo una mala puesta en escena en el partido con Randolph gafado en su persistencia en el lanzamiento y el Barça se puso con un 0-6. Mirotic fue el primero que clavó un puñal con un triple que inauguró el marcador. Campazzo puso fin a esta situación con una penetración atropellada pero efectiva y después Carroll se apuntó a la reacción. A los cinco minutos, el 6-6 permitió a los locales comenzar de nuevo el partido.
Ambos equipos, sabedores de que su puesta a punto no es la ideal, intentaron fortificarse en defensa, pero entre que los sistemas todavía no fluyen en ataque y que la puntería no está a pleno rendimiento, no hubo diferencias y el primer acto finalizó con 21-20.
En el segundo cuarto, el Madrid se aprendió la lección y firmó un parcial de salida de 8-0. Gracias a su mayor intensidad defensiva y a su ritmo de juego, además del acierto de Rudy y de Mickey, el Madrid fue cimentando una ventaja sólida (36-25, m.15:45).
El Barça intentó capear el temporal pero no encontró la manera de superar la defensa madridista. Ni Delaney ni Davies, que llevaron el peso anotador en el primer cuarto, encontraron relevo. El resultado del segundo acto, 27-13, es bastante explícito. Al descanso, 48-33 para los blancos.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto azulgrana no consiguió poner sobre la pista nada nuevo que hiciera que las distancias se acortaran y el Madrid, poco a poco pero con paso firme fue consolidando el marcador (54-35, m.23).
La intimidación de Tavares, el oportunismo y la efectividad de Carroll y la dirección de Campazzo fueron importantes en el tercer acto. Davies se echó a su equipo a la espalda y desde la lucha por el rebote, la anotación y la garra hizo posible que el Barça volviera al partido (54-45, m.24.30), tras un parcial demoledor de 0-10 en minuto y medio, con la cuarta falta de Tavares incluida.
Hasta el final del tercer cuarto el encuentro se igualó y el intercambio de canastas fue la tónica hasta llegar al 69-63, con protagonismo anotador para Mirotic. Y Mickey también cometió su cuarta falta personal (m.29).
Con sólo seis puntos de ventaja y sus dos pívots con cuatro personales, el Madrid echó mano del capitán, Felipe Reyes, y pasó a jugar con cinco pequeños. De este modo ganó velocidad en ataque y en defensa y restituyó parte de su ventaja (74-65, m.31:15).
El Barça empujó con Mirotic al mando, pero el gran trabajo de Rudy evitó males mayores, (78-70). Pablo Laso movió bien sus piezas y la experiencia acumulada de los jugadores hizo el resto para revalidar el título de la Supercopa.




















