
Miguel Corral debutó en División de Honor Juvenil como jugador en el Racing de Ferrol. Una década después regresa a la categoría como entrenador del Ural, el club que tanto le ha dado. En un gran momento, su equipo encadena cinco partidos sin perder y el técnico disfruta como nunca.
¿Te costó aceptar la oferta del Ural en una temporada de renovación tras el histórico debut del club en División de Honor Juvenil?
Afrontar una temporada con una plantilla completamente nueva después de terminar cuarto la pasada campaña era un reto muy complicado, pero tenía muchas ganas de volver al Ural después de varios años porque es como mi segunda casa. Cuando me llamaron, el presidente (Pablo Barallobre) y el coordinador (Jorge Gómez Cabanas) me dijeron que querían que fuese yo el entrenador, me sentí valorado y dije sí desde el primer momento. Estaba tranquilo porque sabíamos que no podemos repetir una temporada como la anterior.
¿Cómo ha sido tu vuelta al club y a una categoría que conocías como jugador?
Nunca había disfrutado tanto entrenando como hasta ahora. El club me da mucha tranquilidad y me apoya al 100% para trabajar y esta es la categoría idónea para crecer como entrenador. Ojalá pueda estar muchos años en esta liga.
De Primera Regional a División de Honor Juvenil.
Es un contexto totalmente diferente. Manejo una plantilla de 20 jugadores que están disponibles para entrenar cuatro días a la semana y, a veces, los sábados por la mañana, realizamos viajes y concentraciones... está muy cerca del fútbol profesional.
¿Qué diferencia a esta categoría de otras?
Es una liga con mucha energía, los chicos tienen ambición por seguir creciendo y así me lo transmiten. Hay mucha información porque la mayoría de equipos graban sus partidos en vídeo y eso facilita mucho el conocimiento de los rivales. Nos enfrentamos a canteras profesionales, con entrenadores muy preparados y jugadores que, en un espacio corto de tiempo, van a estar en el fútbol profesional.
¿Qué jugadores tienen ese potencial para acabar en el fútbol profesional?
Pablo Torre, del Racing de Santander, Pelayo, del Sporting, y Marcos Bustillo, del Bansander, son tres jugadores que están por encima del nivel de la categoría.
Precisamente el Bansander es vuestro próximo rival, ¿qué esperas?
Es un equipo que no tiene nada que envidiarle a las canteras profesionales, compite de tú a tú con los grandes y va a acabar arriba seguro. Ofrece una propuesta atractiva, tratando de llevar el peso de los partidos y su juego se basa en dos delanteros con mucha calidad técnica y que se mueven muy bien entre líneas.
Cinco partidos sin perder, ¿cómo explicas este buen momento de juego y de resultados?
Tiene una explicación muy clara: el equipo es nuevo al 100%, no es como otros rivales que puedan tener una base de jugadores de segundo o de primer año. Empezábamos de cero y necesitábamos un proceso de adaptación, de conocernos entre todos, y de asimilar un nuevo modelo de juego. Sabíamos que iba a llevar un tiempo.
¿Qué importancia ha tenido el cambio de sistema?
Mucha, probamos varios dibujos y el partido contra el Celta, el primero en el que jugamos con una línea de cinco defensas, marcó un punto de inflexión. Llegamos a ir ganando y, aunque perdimos, me di cuenta de que podíamos competir contra cualquiera. La semana siguiente, en Gijón ante el Roces, volvimos a la línea de cuatro atrás por las bajas, pero contra el Depor recuperamos los cinco defensas y jugamos un partido excelente. Desde entonces no perdimos.
¿Cuál debe ser el objetivo del Ural esta temporada?
No somos hipócritas y sabemos que vamos a sufrir hasta la última jornada. La realidad de un club como este es estar de la mitad de la tabla para abajo, pero me gustaría conseguir que se convierta en un clásico de la categoría.




















