
El Getafe de José Bordalás se clasificó para los octavos de final de la Liga Europa después de perder 2-1 ante el Ajax, heredero del estilo de Johan Cruyff y agotado por un equipo cuyo modelo mecánico, físico e intenso hizo historia en el templo del jugador más admirado e influyente para el entrenador del conjunto madrileño.
A veces el fútbol es curioso. Un hombre como Bordalás, idolatrador de Cruyff, acabó con sus herederos con un estilo absolutamente antagónico. El preparador alicantino perdió ante Erik ten Hag, pero volvió a dar un baño táctico a su homólogo en el banquillo y levantó la bandera del técnico capaz de exprimir a un grupo de jugadores que a sus órdenes incrementan su valor. Todos, del primero al último, brillaron para doblegar a todo un equipo como el Ajax, que se salvó de la derrota con tres disparos al palo del Getafe a lo largo del partido.
Casi en el aniversario en el que el Ajax asaltó el estadio Santiago Bernabéu con una exhibición, los hombres de Ten Haag se encontraron con uno de los peores rivales posibles para salir indemne de uno de los momentos cumbres del curso. Al choque ante el Getafe, vital para su supervivencia europea, el pasado fin de semana se le unió otro trascendental en su pelea por la Eredivisie después de caer con el Heracles. Ahora, el partido que jugará este domingo ante el segundo, el AZ Alkmaar, será vital por el título.
Con el agua al cuello en el límite del éxito o del fracaso, Ten Hag tampoco tenía a favor las bajas de su equipo para intentar la remontada. Algunas clave, como la del marroquí Hakim Ziyech o la del argentino Nicolás Tagliafico que sustituyó con imberbes como la joya de la cantera Ryan Gravenberch.
Bordalás lo tenía mucho más claro. Apostó por los mismos que doblegaron a su rival en la ida. Volvió a incluir a Deyverson en el once para dotar de más combatividad.








