
Deportivo y Málaga dirimirán este viernes a partir de las 21.00 horas en el Abanca-Riazor un partido determinante para ambos.
A pesar de que los blanquiazules aventajan en tres puntos de los andaluces, que siguen siendo colistas con 17 puntos, ambas escuadras llegan a la contienda con sentimientos muy contrapuestos.
Mientras que por parte del Málaga, la victoria ante el Villarreal le ha dado un nuevo impulso al equipo, los blanquiazules, a pesar de la buena imagen en el Wanda, están sumidos en el pesimismo.
No importa demasiado que clasificatoriamente esté algo mejor el cuadro herculino, porque a la hora de hablar de sensaciones y moral los malacitanos, a día de hoy, ganan por goleada.
Optimismo del plantel
El cuadro ‘boquerón’ acabó con una sequía de cuatro meses tras imponerse al Villarreal, tras un gol de penalti que transformó Chory.
El técnico malacitano, José González, admitió tras el encuentro, que la victoria daba al equipo motivos para creer de nuevo en sus posibilidades.
“He visto jugadores mirando la clasificación... había desánimo antes porque no se conseguía la victoria, sabemos que el equipo competía, estábamos vivos, no se conseguían goles, que sigue siendo nuestro problema. Podemos seguir creciendo, el destino nos pondrá donde merezcamos”, indicó a la conclusión del choque. El preparador, además, admitió que el Málaga “no es un colista al uso”. “Yo siempre creo porque siempre me enfoco en el partido siguiente, ya solo pienso en el Depor. Es un partido determinante para ambos, ellos deben estar preocupados, no somos un colista al uso, cualquiera que vea la clasificación puede pensarlo pero salvo el día del Leganés creo que no lo hemos sido”, remarcó. Esa renovada confianza también la tienen ya los jugadores del conjunto andaluz, como en el caso de Rosales, que le marcó a los deportivistas en el encuentro de ida que se saldó con victoria del Málaga (2-3).
“El fútbol es resultados, los goles te dan confianza y tuvimos la capacidad de mantener el resultado. Hasta que matemáticamente no esté sentenciada la Liga vamos a pelear hasta el final”, aclaró.
Admitió que hicieron “lo más complicado” que era “conseguir una victoria” y deseó que esto les libre de “esa carga para afrontar el partido del viernes (en el Abanca-Riazor) de otra forma”.
Un duelo al que el Málaga llega creyendo que el milagro de la salvación es posible ante un Deportivo que lleva desde el 9 de diciembre sin sumar de tres y que necesita ganar para seguir también creyendo. l










