El mérito de Hidalgo
“¿Por qué creéis que el míster, pese al ascenso y la buena dinámica del equipo, no acaba de cuajar en buena parte de la afición?”. La pregunta no es mía, sino que corresponde a uno de los muchos espectadores que se han abonado a consumir nuestro podcast ‘Orden y Talento’ en Youtube —desde aquí, muchas gracias por el seguimiento—. Y aunque el momento en vídeo para responder a esta y a otras cuestiones que han dejado las y los usuarios en la caja de comentarios del último programa será el próximo lunes, me apetece adelantarme un poco y dejar plasmada por escrito mi opinión. Por un lado, porque yo me cogeré unos días libres y no estaré grabando con mis compañeros. Por otro, porque esta cuestión que plantea Esteban Jauregui es también recurrente en mi cabeza.
Quizá usted, estimado lector, tenga otra percepción. Pero la mía sí es que Antonio Hidalgo no está adquiriendo en el entorno deportivista el reconocimiento que sus resultados merecen.
La cuestión es compleja. Pero por buscarle explicaciones, puede que sea, como bien teoriza este mismo usuario, por su forma de comunicar, que no termina de conectar con nuestro prototipo de carácter. O puede que dependa de una forma de jugar que ha adquirido, no sin sentido, la fama de reactiva.
Ojo aquí. Ser reactivo no es lo mismo que ser defensivo. Reactivo es algo que “produce reacción”, según la RAE. Es decir, trazar un plan que consiste más en responder al rival que en ser proactivo —“que toma activamente el control y decide qué hacer en cada momento, anticipándose a los acontecimientos”—. Pero sí es cierto que esa reactividad puede que no encaje con lo que muchos ven (vemos) como el potencial de un equipo con más posibilidades para ser proactivo, sin pensar en exceso en el contrario.
Ahora bien, Hidalgo ha preferido invertir en el suelo antes que en el techo. Y, a largo plazo, tiene mucho sentido. Porque jugársela al talento ofensivo equivale a abonarse a la inspiración. Sin embargo, sentar las bases en el trabajo, la concentración y el “sufrimiento” otorga competitividad. Carácter. Establece un punto sólido de apoyo desde el que, entonces sí, agarrarse al ingenio.
¿El resultado? Un equipo que se adapta a los escenarios y que está siempre en partido. Encaja, pero no demasiado. No pierde por más de un gol. Y eso le lleva a estar siempre cerca de puntuar. Lógico en Segunda, no tanto ya en Primera siendo un recién ascendido. Nada fácil, nada casual. Mucho mérito.
