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Y si vuelves a Europa...

No recuerdo al Deportivo en Champions y, desde ayer, lo echo de menos. Todo es culpa de Juan Luis Cudeiro, que me hizo sumergirme entre numerosas fotografías de aquel fatídico día que terminó con el sueño europeo: el 4 de mayo de 2004, fecha en la que el Dépor dijo adiós a la competición europea a manos del Porto en unas semifinales que para siempre quedarán marcadas en A Coruña.

No era yo consciente de que en la ciudad se había liado la monumental. Globos blanquiazules, lonas gigantes por todos lados, niños en las escuelas infantiles vestidos de blanquiazul, comercios adornados para la ocasión... No era para menos, claro. Quizás parte de mi inocencia se deba a que A Coruña se viste de gala siempre que el Dépor se juega algo importante, aunque sea un ascenso a Segunda División. Recuerdo que el 12 de mayo de 2024, después del partido contra el Barça B, mi madre me dijo: “Non me quero nin imaxinar a de xente que vai haber o día que celebremos a volta a Primeira División”. Yo lo tenía claro: “A mesma, ma, porque isto non vai de categorías”.

No cambio lo que he vivido en estos últimos años. Loca a ojos de aquellos que habéis vivido la época dorada, probablemente. Pero me emociona ver a jóvenes que no han visto al Deportivo cubrirse de gloria y sí hacerlo de barro, no bajarse del barco y portar con más orgullo que nunca el blanquiazul.

Pero no podemos engañarnos. Todos echábamos de menos el ambiente que se respira en Primera División. Y todos echamos de menos, incluso los que por edad no tenemos en nuestro archivo las noches de Europa, ver a Riazor preparado para jugar la Champions. Aquello era otra historia que ahora añoro sin apenas haberla vivido, sin ni siquiera recordarla.

Las imágenes de Mourinho con su abrigo de cuero en la banda del feudo herculino, el logo de la Champions League adornando las gradas e incluso las lágrimas de la afición por haber perdido la oportunidad de vivir una final de la mayor competición europea me han generado un sentimiento de nostalgia que ni siquiera sabía que habitaba dentro de mí.

Puede que el gran inicio de temporada sea uno de los principales culpables de que sueñe en grande. Siempre con los pies en el suelo. No soy de pensar demasiado en el futuro, soy más de disfrutar del camino, pero quién sabe... Dépor, puede que si vuelves a Europa la vida sea más bella. O no. Yo qué sé.