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Crecer sí; ganar, también

El Deportivo echó a rodar el pasado sábado, en el que fue el primer capítulo de la décima temporada. Diez años desde la creación de la sección femenina. Y algunos —y algunas— todavía piden que jueguen como si llevasen 200 años haciéndolo. Es una cuestión de tiempos y de evitar caer en la comparación. Ya lo dijo Alexia Putellas: el primer Mundial masculino se celebra cuando el sufragio femenino en España todavía no estaba aprobado. Ellos estaban jugando y representando a su país en un Mundial y ellas, nosotras, no teníamos el derecho a votar aún.

Es mucha la distancia que todavía hay que acortar, y eso es algo que solo el tiempo puede conseguir. Y la inversión, claro. Pero yo venía a estas líneas a hablar del Deportivo. De un Deportivo que va a vivir una campaña que se puede comparar con ese viaje paralelo que vive la historia del fútbol femenino. 

El sábado, el 0-1 supo a poco y esa fue la mejor de las noticias. Antes el objetivo era sobrevivir en Liga F, pero ahora, las conversaciones ya giran en torno a crecer, a competir de tú a tú, a ganar. Aunque delante estuviese un Sevilla mucho más estable, que apenas ha perdido a jugadoras y que, encima, se ha reforzado con futbolistas que viven en escalones altos. La derrota duele porque el listón ha cambiado. Por lo menos el de la afición. Riazor ya no solo quiere celebrar permanencias.

No sé cuál será el puesto que ocupará el Deportivo a final de curso. Lo que sí sé es que va a ser una temporada en la que todos tendremos que hacer un ejercicio de paciencia. El club ha apostado por una plantilla muy joven, llena de inexpertas en la categoría, incluido su entrenador, además de ser muchas las caras nuevas. Pero esto es el Dépor y esto es la élite, por lo que la exigencia es inmediata. El proyecto necesita un periodo para crear automatismos que otros equipos ya tienen implantados y, aunque la jornada 1 no debería convertirse nunca en un juicio, el tiempo va a correr siempre en contra de las blanquiazules.

Puede que las expectativas, en este caso, me hayan jugado una buena pasada. Perder a Ainhoa Marín, Paula Gutiérrez, Lucía Martínez y compañía me hizo dudar. Tanto que me esperaba ver a un equipo que distara mucho de ser reconocible. Sin que sirva todo esto como un paño caliente, tener en agosto la certeza de que el camino elegido invita a mirar hacia arriba es tener mucho andado.

También es cierto que queda por delante lo más difícil. Lo que verdaderamente va a medir el nivel de Alberto Rodríguez como técnico, y el valor real de todas esas futbolistas que llegan con la etiqueta de "promesas del fútbol nacional". Esta temporada tiene que ser la de quitarse ese cartel para ponerse el de jugadora de Primera División. Cambiar el futuro y convertirlo en presente. Porque el Deportivo solo lleva diez años escribiendo su propia historia y no se le pueden pedir dos siglos de experiencia. Pero sí se le puede pedir que siga avanzando, que siga acortando distancias, que siga creciendo. Que no deje de hacerlo.