El otro método FEB
Vaya por delante que la Federación Española de Baloncesto empezó a funcionar muy bien hace bastantes años. El impulso de la Generación de Oro la hizo crecer, en varias facetas, hasta límites insospechados hasta que empezaron a caer los éxitos internacionales de la selección sénior masculina.
También los de la sénior femenina. Y las de los combinados de base, de ambos géneros, en categorías de formación (lo siguen haciendo cada verano).
Un organismo modelo y que, además, siempre ha presumido de ello. La etiqueta Método FEB se acuñó para englobar todo lo que atañe a una federación deportiva: organización, progreso, formación, éxitos... Poca tacha por parte de quien esto firma.
Hasta que la FEB desembarcó en A Coruña como organizadora de la Final Four de Primera FEB. Incluso un poco antes, pero de eso hablo en el párrafo final.
Entiendo y comprendo que poner en marcha un evento de dos días, con cuatro aficiones distintas y mucha prensa interesada en el asunto. Pero no entiendo ni comprendo por qué hubo medios de comunicación que no recibieron la confirmación de su acreditación hasta poco más de 24 horas del inicio de la primera semifinal. Me refiero a medios no coruñeses; al fin y al cabo algunos tuvimos el ‘privilegio’ de ser aceptados con un par de días de antelación.
La FEB arguyó que las peticiones se habían desbordado. Y llegó a pedir, sin apenas tiempo, más asientos para periodistas. En un recinto, el Coliseum, donde si algo hay es espacio más que suficiente para disponerlo todo de la mejor manera posible.
Lo demostró la ACB en la Copa del Rey de 2016. Con su propio método. La FEB se limitó a aprovechar el dispositivo habitual del Básquet Coruña (cuyo gabinete de comunicación todavía no estaba acreditado a menos de día y medio para el arranque de la FF). En la primera semifinal, entre el anfitrión y el Palencia, lata de sardinas no hace justicia a las apreturas de los medios.
La cosa mejoró, básicamente porque Oviedo y Palencia ya no estaban, en una final rematada con toda la explosiva parafernalia ya habitual en los eventos deportivos que se precien. Y con la presidenta de la FEB, Elisa Aguilar, haciendo unos honores que le debía a A Coruña, puesto que pocas horas después de entregarle al Obradoiro, en Santiago, el trofeo de campeón de la regular de Primera FEB, no apareció por el Cole para coronar oficialmente al Maristas como el mejor equipo de la LF2. Una leyenda de la selección femenina.
