La paradoja no permitirá saldar deudas
Son muchos los que consideran que el deporte debe devolver lo que quita a uno. No obstante, esta afirmación siempre la he considerado como un consuelo que se autoimponen los perdedores por haber dejado escapar algo que estaba al alcance de la mano, que lo veían ganado, y la realidad fue al final una bien distinta.
El Atlético está a tres partidos de conquistar su primera Champions League y para ello debe eliminar primero en semifinales al Arsenal, líder de la Premier League. Si lo hace, después tendrá que derrotar en el duelo decisivo en Budapest al vencedor de la eliminatoria entre el PSG y el Bayern. Lo paradójico es que el actual equipo colchonero no es el mejor desde la llegada de Diego Pablo Simeone a su banquillo, ni en números ni en juego, si alguna vez hizo un buen fútbol, que no es lo mismo que eficaz.
El entrenador argentino dirige a los rojiblancos desde diciembre de 2011 y desde entonces el club ha llevado a su vitrina dos títulos de Liga, dos Europa Leagues, dos Supercopas de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Además, ha perdido dos finales de la máxima competición continental, ambas ante el Real Madrid, una en la prórroga y otra en los penaltis.
Esta temporada, la palabra que mejor define la trayectoria del Atlético es la de irregularidad. Una dinámica que estuvo cerca de dejarle fuera de la mencionada Champions en la fase liga y que el Dépor casi le diese un susto en la Copa del Rey en octavos antes de caer en la final del torneo del KO con la Real Sociedad en los penaltis.
El Arsenal de Mikel Arteta llega este miércoles al Metropolitano en un mar de dudas, en su fútbol y con molestias de algunos jugadores que cuentan con un papel esencial en el esquema del técnico español. Hasta el mismo día del partido no se sabrá si podrán vestirse de corto para disputar el encuentro de ida de la penúltima ronda de la máxima competición continental. A ello se une que el conjunto inglés está inmerso en la lucha por el título liguero con el Manchester City de Pep Guardiola, por lo que se encuentra con bastantes frentes abiertos. Es ahora cuando aparece la oportunidad para el Atlético, la de ganar un título que ya se le ha escapado varias veces y de las formas más crueles. Casi como la padecida por el Deportivo al final del campeonato liguero de la temporada 1993-94 al detener González un penalti en Riazor que valía un título “cuando no había ni tiempo para respirar”, Arsenio Iglesias dixit.
Si el Atlético alzase la ‘Orejona’ el próximo mes, no supondrá saldar una deuda, ya que el contador se pone a cero en el inicio de cada curso y todos los clubes parten desde la misma casilla. Servirá para escribir en los libros que es el campeón de la Champions League 2025-26. Pero este éxito jamás borrará que el club madrileño cayó en las finales de las temporadas 1973-74, 2013-14 y 2015-16.
