No hay billetes, solo el del ascenso
Por recurrente no deja de ser noticiable que la afición deportivista agote el papel en la presente recta final de temporada.
Devoradores de carnés de abonados, entradas, todo tipo de artículos de merchandising, kilómetros realizados en desplazamientos, sueños blanquiazules... no faltarán a la cita con su equipo en las seis jornadas que restan de la Liga Hypermotion.
El objetivo no es otro que conservar la segunda plaza actual, de ascenso directo, en un final de curso tan apretado como emocionante.
El próximo viernes 1 de mayo, en jornada festiva, el estadio de Riazor volverá a engalanarse, en esta ocasión ante el Leganés, en un encuentro para el que ya no hay disponibles localidades.
Tan solo los asientos que sean liberados por los abonados que no puedan acudir al encuentro se pondrán a la venta a cuentagotas a lo largo de esta próxima semana.
Si el pasado lunes 20 el feudo municipal herculino sobrepasaba los 24.000 incondicionales en un horario tan incómodo como el de un inicio de semana a las 20.30 horas, alcanzar los treinta millares contra la formación ‘pepinera’ en absoluto será una quimera.
En choque declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia debido a los conatos de violencia registrados en las horas previas al encuentro de la primera vuelta en Butarque, el Deportivo gozará de viento en popa para continuar el rumbo para que su singladura 2025-26 llegue a buen puerto.
Con un buen ramillete de futbolistas en plena forma (Ferllo asentado bajo palos, Ximo aportando su veteranía, Noubi su potencia desmesurada, Quagliata el genio, Alti la verticalidad o Soriano su precisión), Yeremay ha aceptado el liderazgo del colectivo en el momento más determinante de la presente temporada, el de refrendar el objetivo marcado para el retorno a la élite del fútbol profesional español.
Cuando otros se arrugan, el ‘10’ deportivista asume la responsabilidad. Y lo hace con el mismo desparpajo y calidad que presiden su desempeño.
Quizá el argumento de mayor peso para ser optimistas en el tramo final del ejercicio. Esta tarde en un estadio tradicionalmente frío como El Plantío ante un modesto pujante como el Burgos, más de 700 hinchas blanquiazules se dejarán el alma por la conquista de tres puntos con el que el deportivismo puede entrar en estado de ebullición de modo definitivo.
Las últimas actuaciones del equipo coruñés ante Málaga, Huesca o el propio Mirandés no han hecho sino corroborar la más que notable mejoría experimentada por el juego de un Deportivo que ilusiona a una masa social que no precisa demasiado para rozar la locura. Aunque desde luego que la empresa no se antoja nada sencilla, el deportivismo se volcará con más fuerza que nunca para arropar a los suyos. No hay billetes, solo el del ascenso.

