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No matemos a Bil

12/03/2026

No, ‘Kill Bill’, el título de la magistral cuarta película de Quentin Tarantino, no significa ‘Bill, el asesino’ ni ‘Bill, el letal’ ni ‘Bill, el artillero’, sino ‘Matar a Bill’. En la obra maestra del genio de Knoxville, Bill es el malo malísimo, el capítulo final del sangriento camino que recorre la protagonista (La Novia/La Mamba Negra/Beatrix Kiddo), interpretada por la sensacional Uma Thurman, en busca de una justa y merecida venganza. Bil Nsongo, sin embargo, es el bueno de nuestra historia, la última perla salida de Abegondo, un futbolista que, con apenas 21 años y 104 minutos en Segunda División, ilusiona al deportivismo. 

Su golazo de hace dos semanas frente a la Real Sociedad B desató la euforia. Las redes se llenaron con el vídeo de su diana en Zubieta, imágenes suyas, elogios hacia el joven delantero camerunés, a quien, incluso desde el club, llegaron a bautizar como ‘Kill Bil’, jugando con el título de esa epopeya 'tarantiana' excesiva, divertida, sanguinolenta, feminista y simplemente maravillosa. Por eso, no está de más recordar el significado real del nombre del film porque, ante todo, lo que debemos evitar es ‘matar’ a Bil (Nsongo). El atacante nacido en Yaoundé es un chaval en pleno proceso de crecimiento, que solo ha jugado ocho partidos con el Dépor —cinco de Liga— y que al igual que contra el filial txuri-urdin firmó una genialidad, con esa ruptura de cintura al central Beitia y la rosca ante el portero Fraga, quizá mande a las nubes la próxima ocasión clara que tenga ante la portería contraria. Porque posee unas condiciones muy buenas, un futuro prometedor, pero aún es joven, tiene derecho a equivocarse, y seguramente lo hará. Como lo hicieron otros antes, a quienes encumbramos en cuanto mostraron sus primeras pinceladas de genialidad y crucificamos cuando aparecieron las primeras dudas.

Iván Carril, Iván Pérez, Iago Iglesias, Bicho, o los más recientes Trilli y Noel López son solo algunos ejemplos de perlas blanquiazules que deslumbraron repentinamente y pasaron por Riazor como una estrella fugaz hasta encontrar su sitio en un nuevo destino. Unos, por falta de oportunidades. Otros, por la excesiva competencia. También los hubo que igual no estaban preparados en aquel momento o que tomaron decisiones equivocadas. Juventud se llama.

Va a ser difícil que volvamos a ver a Bil con el Fabril”, reconoció Manuel Pablo la pasada semana. Cierto, el africano tiene condiciones para jugar con el primer equipo, pero siempre siendo conscientes de todo lo que le queda por hacer, por andar y que, a veces, dando pasitos se llega más lejos que tratando de alcanzar la meta ya, con una zancada.

Es verdad que Eddahchouri y Mulattieri, los principales delanteros de la plantilla, no andan finos desde hace tiempo. Quizá la titularidad de Bil llegue ya este sábado en Ceuta. Así lo demanda la afición, el entorno. Igual Hidalgo le regala la oportunidad, pero no olvidemos que marque otro golazo con el que deleitarse sin parar o falle a portería vacía, es el futuro del Dépor y tenemos que cuidarlo, por él, por nosotros y por la excelsa obra de Tarantino.