Los cinco ingredientes
El fútbol y el deporte en general están llenos de fábulas. De historias de superación personal. De apuestas a todo o nada. De salidas de oscuros túneles. De felices reconversiones. De éxitos cimentados en el sudor por encima del talento.
Dos de ellas, con el mismo origen, fueron protagonistas en el campo principal de Zubieta. Dos futbolistas africanos que están a un paso de la élite por evidentes méritos propios, pero que si han llegado a la antesala del máximo nivel no ha sido más que por empecinamiento. Si alcanzar el fútbol profesional cada vez está más caro para un niño español, inglés, italiano, francés, neerlandés o alemán, imagínese cómo se complica para un crío nacido en Camerún o en Kenia.
De este último país procede Job Ochieng. De sus botas salió el segundo gol del filial donostiarra y nació el primero. El reportaje firmado en la edición de ayer de este diario por Xurxo G.G. recuerda su curiosa llegada al fútbol europeo gracias a una campaña de crowdfunding organizada por su familia.
La forma de aterrizar en el Viejo Continente de Bil Nsongo fue más tradicional. Su buen hacer y buenos números en la segunda división de su país atrajo el interés del Manisa, el Istanbulspor y el Ankaragucu turcos, aunque su primer paso por Europa fue en las filas del Amiens francés. Periodo de prueba fallido. Un traspaso frustrado al Enyimba nigeriano le abrió las puertas del más mítico equipo camerunés, el Canon Yaoundé. Con los ‘Kpa-Kum’ tuvo una irrupción que llamó la atención de los scoutings deportivistas, que lo reclutaron en el verano de 2024 después de solo seis meses en el conjunto de la capital camerunesa. Su primera temporada en Abegondo no fue para tirar cohetes. Cinco goles en 31 partidos, solo doce como titular. Por eso, Nsongo tuvo la puerta de salida abierta, pero prometió al responsable de la cantera blanquiazul que si el club le daba otra oportunidad, no se iba a arrepentir. Ismael Arilla aceptó su órdago. Este año ya son doce goles con el filial en 20 partidos, con 18 titularidades, adornadas con siete apariciones –cuatro en Liga y tres en Copa– con el primer equipo y un gol, el del inicio de la remontada ante la Real Sociedad B.
¿Cuál es el techo de Bil Nsongo? El muchacho tiene talento, tiene físico, tiene desparpajo, tiene agallas y tiene claro que ha hecho este camino para quedarse. Cinco ingredientes que nada aseguran, pero que facilitan la consecución de cualquier objetivo. Solo falta que el técnico deposite su confianza en él.
