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Marcar un gol más o recibir uno menos

Me pongo en la cabeza de Antonio Hidalgo e imagino la sensación agridulce con la que debió salir el pasado domingo de Riazor. Por sufrir hasta el extremo para ganarle al Albacete, sí. Pero también por ver cómo el desarrollo del encuentro le daba la razón y, como consecuencia, lo abocaba a una nueva semana de ajustes y matices para encontrar la identidad definitiva de su Deportivo.

Son muchos, somos muchos, los que nos llevamos preguntando tiempo por qué el técnico blanquiazul muestra tantas reticencias a apostar de verdad por la pelota. Por un Dépor más natural y que responda al ADN de sus futbolistas más determinantes. Sospecho que la respuesta del catalán sería todo lo que sucedió en Albacete a partir de la media hora de juego y que eso también está en el ADN de un grupo de jugones que, al menos en este momento de sus carreras, no siempre son capaces de dilucidar la delgada línea que separa lo bonito de lo bueno. Probablemente no le falte razón.

Se ha cansado de repetir el preparador deportivista que el fútbol va de marcar un gol más que el rival. También aquí acierta de pleno. Aunque quizá lo que nos quiera decir a fuerza de insistir es que, desde su punto de vista, el fútbol va de recibir un gol menos. Es parecido, pero no es lo mismo. La semántica puede ser en ocasiones igual de caprichosa que el deporte rey.

Quizá sea por eso que, teniendo la oportunidad de juntar a los que en verano la afición deportivista tardó poco en bautizar como los ‘4 fantásticos’, Hidalgo siempre los haya considerado más como recurso de emergencia que como camino real hacia la victoria. Porque está claro que el Dépor tiene más y mejor la pelota cuando el póquer coincide sobre el césped. Tanto como que la presencia de futbolistas cuyo rigor defensivo es, en el mejor de los casos, laxo, deja al equipo con una estructura demasiado frágil a poco que los niveles de concentración no sean máximos.

Los números dicen que el equipo blanquiazul supera ampliamente a sus rivales cuando Yeremay, Mario Soriano, Luismi Cruz y Mella coinciden sobre el campo. Las sensaciones, como sucedió el domingo ante el Albacete, no son tan contundentes. Y como el trabajo de los entrenadores es anticiparse a los problemas, quizá en su lugar todos optásemos también por poner la venda antes de la herida.