Lo que suma el mercado que no lo reste el césped
Todo son elogios para el Deportivo y Fernando Soriano después de un mercado de invierno que se cerró con la llegada del deseado Riki Rodríguez. No seré yo quien contradiga esa corriente que afirma que el Dépor es hoy mejor equipo que cuando sonaron las campanadas para el cambio de hoja en el calendario. Sería de necios no reconocer el mérito de encontrar en la bañera de pirañas que siempre es esta ventana haber encontrado a dos jugadores titulares y listos para subir el nivel desde el primer minuto como Ferllo y Altimira, con la guinda del asturiano, que por rendimiento reciente y ascendencia, conviene no olvidar que el club blanquiazul puede permitirse quitarle el capitán a uno de sus rivales, debería llevar el mismo camino de plug and play.
En lo que sí difiero con el pensamiento general es en la cantidad de esa mejora. En cuánto es mejor el Deportivo que arranca febrero de lo que era el que terminó diciembre. Porque mi sensación es que la efervescencia del mercado y estos últimos movimientos suponen unos árboles lo suficientemente frondosos como para caer en trampas al solitario y analizar la plantilla sin ningún tipo de contexto. Como si los 24 partidos que el equipo ha jugado ya esta temporada no nos hayan enseñado nada.
Porque sí, Ferllo, Altimira son adiciones de primer nivel y se espera que Riki sea lo mismo. Tan cierto como que por el camino, adiciones de ese mismo primer nivel, o al menos así consideradas en verano en muchos casos, se han ido perdiendo. Por eso pienso que el Dépor ha mejorado con respecto a enero. El caso es que el Dépor había empeorado con respecto a septiembre. Al menos esa idea de Dépor que todos podíamos tener en la cabeza cuando cerró el mercado estival.
Gragera, ese mediocentro que venía de Primera para dar el gran salto de calidad al centro del campo, no existe en 2026. Y las grandes apuestas de la dirección deportiva para no firmar antes nada más en la medular, Patiño y Rubén López, registran ahora mismo 500 minutos y una cesión a Pontevedra. La remodelación del centro de la defensa, con la apuesta por jóvenes talentos priorizando potencial sobre rendimiento inmediato está teniendo su peaje, obligando a Loureiro a ejercer de parche allá donde se ve una costura. Por no hablar de la parcela de ataque. El club sigue por delante en el intercambio entre Bouldini y Stoichkov, pero probablemente con menos cuerpos de distancia de lo que todos imaginamos el día que se firmó. Y Mulattieri, que era la gran apuesta para la punta del ataque, no ha hecho más que quedarse corto mientras Eddahchouri ha brillar más por momentos que por fiabilidad.
Así que por supuesto que el equipo ha mejorado en la ventana de invierno. La nota debe ser alta. Pero quizá sea precipitado confundirse y pensar que el Dépor ha dado el gran salto para convertirse desde ya en el máximo favorito al ascenso. Primero porque sus rivales tampoco se han quedado quietos. Y segundo porque, a veces, es tanto importante que el mercado sume, como que el césped no reste.

