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El pasillo de seguridad

Decía Luis Aragonés que la solidez y fiabilidad de un equipo se basaba en su "pasillo de seguridad". Citaba el técnico que dicho pasillo estaba compuesto por el portero, el central, el mediocentro y el delantero. Cuatro puestos claves que componen lo que muchos otros definen como la columna vertebral.

Desde aquellos tiempos en los que el técnico de Hortaleza sentaba cátedra en el banquillo, el fútbol ha cambiado mucho. Pero por mucho tiempo que pase, uno no deja de ser ‘Sabio’. Una de ellas, probablemente, sea la trascendencia de este pasillo.

Verá, querido lector: siempre me gusta definir al balompié como un deporte tan sencillo como alejado de la simplicidad. Un juego de cooperación-oposición, en el que se busca conquistar espacios, hay baja precisión al desarrollarse con el pie y es tan difícil acceder al objetivo —marcar gol— que se dan marcadores cortos. Es el cóctel perfecto para generar una incertidumbre tal que eleva el papel del azar a un porcentaje trascendental.

Por eso, para controlar la incertidumbre lo mejor posible, es fundamental contar con los mejores jugadores en las áreas. Dominar las áreas, disponer de futbolistas fiables en los últimos metros, te acerca más a ganar que controlar el juego, por mucho que el objetivo de cualquier equipo deba ser acercarse lo más posible a esta segunda variable, pues la primera depende, más bien, de individualidades. De porteros, de centrales y de delanteros. Si es que ya lo decía Luis.

Si le cuento todo esto es porque quiero reconocerle que afronto esta segunda parte del campeonato para el Deportivo con una sensación agridulce. Se ha cerrado el mercado de invierno. No va más. Así que con estos bueyes hay que arar. Y mi sensación no es de sosiego total.

Por un lado, es evidente que se ha aprovechado de manera notable esta ventana de fichajes de enero. Han llegado tres futbolistas para complementar al equipo en puestos puntuales —cubrir bien la baja de Helton, poblar la desnutrida defensa y fichar a un medio de jerarquía— y elevar su nivel global.

Pero por otra parte, sigo pensando que no hay mejor termómetro que la competición. Y la Hypermotion ha enseñado unas carencias al Deportivo que este no ha cubierto.

Más allá de que el número es el adecuado, el Dépor ha mostrado dudas en su eje defensivo y en su punta ofensiva. No ha ofrecido contundencia en las áreas, por mucho que el colectivo y la calidad de la segunda línea hayan permitido ir navegando.

Evidentemente, no hace falta ser un equipo perfecto y redondo para ascender. Y además, siempre habrá puntos de mejora si uno quiere ser exquisito. Pero reconociendo esto, creo que es lícito dudar de la categoría neta de los centrales y los delanteros del Dépor. Y sin un buen pasillo, a mí no me pidan que esté seguro.