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Cuatro fases del duelo en una madrugada

“No. No me lo creo. No puede ser. Ni de broma. ¡Pero si tiene un año más de contrato!”. Primera fase, la negación. “¿Qué más quiere el Porto, nuestra sangre? ¿En qué mierda de ciudad vivimos que ha dado tanto de lado a una institución de nuestro deporte como es el Liceo que no es capaz de retener a su jugador insignia y defenderse de los ataques despiadados de los tiburones? ¡Pero es que hasta le queda bien la camiseta!” Segunda fase, la ira. “Ahora entiendo esas palabras: ‘A mí el único que me da miedo es César Carballeira’”. “Normal, ahora es padre, ya no puede mirar solo por sí mismo”. “Es la oportunidad de su vida”. “Cada vez que se va un jugador grande y hay un terremoto de estas magnitudes, el Liceo gana un título”. “La última vez que se alteró el orden natural de las cosas y César se fue del Liceo, hubo una pandemia mundial”. Tercera fase, la negociación. Cuarta, la tristeza. Caritas llorando en todos los mensajes que he mandado en las últimas horas. Cuatro etapas del duelo en una sola madrugada. Me falta la quinta, la aceptación, pero para qué vamos a negarlo, que sería volver a la primera, aún no he llegado a ese punto. Me queda hasta que termine la temporada en junio para asimilarlo y hacerme a la idea.

Hoy tendría que estar hablando del Benfica y del Barça, tenía previsto escribir sobre la diferencia de presupuesto entre los casi cuatro y tres millones de euros de los próximos rivales del Liceo, y los por encima de 700.000 del suyo. Más del triple. Contra eso no se puede hacer nada. Pero César Carballeira se va al Porto (también con un presupuesto superior los 2,5 millones) la próxima temporada y siento el golpe como una aficionada más. Es una bomba directa al corazón del liceísmo. Por lo que representa dentro y fuera de la pista. Deportivamente la pérdida es dolorosa, pero a nivel social es irreparable. Es como si nos hubiesen robado el alma.

Nos queda disfrutar de cada uno de los minutos que a César Carballeira le queden en A Coruña y este jueves que le recibamos con una gran ovación a altura de todo lo que le ha dado al Liceo" 

Solo espero que de aquí a final de temporada disfrutemos de cada uno de los minutos que a Carballeira le queden en A Coruña y por él, por el equipo, por Juan Copa y por todos los aficionados, que sea con los mayores éxitos posibles. Y que este jueves, en el partido contra el Benfica, le recibamos con una gran ovación a la altura de todo lo que le ha dado él al Liceo. Seguro que es el primero que lo ha pasado mal para tomar esta decisión. Ya había rechazado ofertas. Pocos o casi nadie siente los colores como él. Y seguramente no quería que la noticia se hiciera pública (desde Portugal) en una semana como esta. 

Gracias César. Te lo mereces.