Los buenos tienen que jugar siempre
No sé si estoy más sorprendido por el gol de Samuele Mulattieri o por el triste desempeño de uno de los trasatlánticos de la ‘Hypertensiones’. No, esta vez no me refiero al Dépor. Me refiero a un Almería que hizo saltar por los aires el mercado de verano y ha empezado con mano de hierro el de invierno, pero que en el terreno de juego ofrece entre poco y nada. En Riazor ya rescató un punto gracias a esa irritante ineptitud del Deportivo en las acciones de estrategia en cualquiera de las dos áreas. Lo del primer encuentro de la segunda vuelta raya lo esperpéntico en el caso del equipo de Rubi. Eso sí, tampoco estuvo excesivamente lejos de volver a sumar ante un Deportivo que, esta vez sí, tuvo fútbol y goles y para el que cualquier otro resultado que no hubiese sido una victoria habría sido una auténtica injusticia. Claro que “esto va de goles”. Y esta vez, aunque le costó más de la cuenta, el Deportivo fue capaz de plasmar su dominio metiendo dos balones en la portería rival.
De Mulattieri me sorprende que haya visto puerta tanto como me alegra. Llevaba meses esperando este instante. Tarde o temprano iba a llegar, porque el italiano es, libra por libra, el segundo mejor jugador del equipo de mediocampo hacia delante. El primero ya sabemos quién es y abrió la lata en Almería. Si Yeremay tiene todo lo necesario para triunfar porque hace lo que pocos son capaces de hacer en donde pocos son capaces de hacerlo, Mulattieri también tiene lo suyo. Un futbolista de su calidad y movilidad, de su capacidad para aguantar la pelota y hacerla llegar a sus compañeros, de soportar el peso de la defensa rival para que el equipo avance metros y de su habilidad para generar situaciones de peligro de la nada en simples uno contra uno con un central fuera de posición a su espalda tiene que jugar sí o sí. Precisamente en su país, hace algunas décadas, se debatía si podían jugar juntos en la selección Roberto Baggio y Gianfranco Zola primero o Alessandro Del Piero y Francesco Totti después. Los buenos tienen que jugar siempre y es trabajo del entrenador encontrar la manera de hacerlo. Mulattieri, aunque posee varias virtudes, no es ninguno de esos cuatro y, además, acumula dos importantes carencias: el carácter y el gol. Aunque con esto último cabe preguntarse, entre otras cosas, si Stoichkov o Eddahchouri tienen mucho más gol que el italiano.
