Baloncesto sobre hielo
Hace unos días, a través de las redes sociales, el Básquet Coruña anunciaba que se había congelado la pista del Coliseum. Más tarde desvelaron que se trataba de la nueva campaña de Estrella Galicia, rememorando sus inicios como fábrica de cerveza y hielo.
Lo cierto es que ver la imagen de un Coliseum congelado no me sorprendió en absoluto. Se notaba que era Inteligencia Artificial, pero un día cualquiera de enero donde las temperaturas no pasan de los 10 grados… digamos que no sería una locura si algún jugador se quedase pegado al aro después de hacer un mate.
No es algo que note solo yo. Mis compañeros de trabajo, que tienen que permanecer sentados durante dos horas, van poco a poco añadiendo capas a su outfit en cada cuarto y acaban tan abrigados que cualquiera diría que, en vez de baloncesto, estamos asistiendo a un partido de hockey sobre hielo.
Mis fuentes me confirman que calefacción hay, pero solo caben dos opciones: o bien no la encienden, o tienen que comprar más radiadores debido a la magnitud del recinto… si es que usan eso para calentarnos, o intentarlo.
La cosa empeora cuando el partido es relajado, ya que no hay forma de entrar en calor a base de gritos o enfados. Que no se me malinterprete: me encanta que el Básquet Coruña gane, pero el pasado 4 de enero fue una victoria tan aplastante como cómoda, con un marcador que anotaba 102 - 67 frente al Alega Cantabria. Incluso los jugadores, cuando tenían su tiempo de descanso, se pusieron sus sudaderas para que el frío no se les metiese en el cuerpo.
No seré yo la que diga que fue un partido aburrido, porque los jugadores del equipo coruñés siempre lo dan todo, pero no fue tan intenso como el derbi contra el Obradoiro. Aquel partido, que perdimos por muy poco, nos mantuvo en vilo hasta el final.
También es cierto que no me opondría a que en A Coruña se jugase al hockey sobre hielo. No hace tanto tiempo, la pista congelada del Coliseum era una realidad y, con la popularidad que está ganando este deporte, seguro que mucha gente se animaría a asistir a este tipo de eventos. Sobre todo las fans de la serie ‘Heated Rivalry’, un romance entre dos jugadores de hockey rivales que (spoiler alert), como no podía ser de otra forma, acaban enamorados y juntos. Sobre esto podría escribir otra página entera.
En definitiva, los trabajadores y aficionados al baloncesto pedimos un poco de calor en el recinto. Si no puede ser a través de la calefacción, seguro que muchos aceptarían un chocolate caliente, por ejemplo. Y esta es solo una de las muchas ideas que corren por mi cabeza.
