Se juega como se entrena
El vestuario del Liceo en el Palacio de los Deportes de Riazor, donde los jugadores verdiblancos se cambian cada día para ir a entrenar y los fines de semana para los partidos, lo preside, además de una lista con los 43 títulos de la historia del conjunto coruñés para recordar su grandeza, un lema impregnado a fuego: “Ganamos cada entrenamiento, competimos cada partido”. Es una máxima innegociable tanto para Juan Copa como para sus capitanes Dava Torres y César Carballeira. Y como diría también Facundo Salinas, quien no lo entienda así, solo durará un año (y no miro para nadie).
El equipo liceísta volvía ayer a la competición después de las vacaciones de Navidad en Alcoi. Un partido de esos trampa, porque vienes un poco frío, igual no con la tensión adecuada, medio dormido, más después de un viaje largo de costa a costa de la península. Y con unas estadísticas que no favorecían en las vueltas tras los parones. Pero se mostró muy solvente y tuvo minutos de verdadero buen juego, sobre todo los cinco en la primera parte en los que marcó tres goles y le dio la vuelta al marcador tras verse por debajo.
El Liceo tuvo momentos de muy buen juego en Alcoi. A mí me sonaban de algo. Me di cuenta de que me estaba recordando a lo que había visto una semana antes en el entrenamiento de puertas abiertas del equipo
Pero a mí lo que estaba viendo sobre la pista alcoyana me sonaba a algo, como si fuera un dejavú. Yo esto ya lo he visto, pensé. Y no tardé mucho en encontrar en la memoria qué era eso que me lo provocaba. El buen juego, las combinaciones, la intensidad, los remates a la escuadra, la defensa, todo eso lo había visto una semana antes en el entrenamiento en el que el club abrió las puertas a la afición. Es cierto que con público los jugadores intentaron lucirse y dar espectáculo, pero la esencia era la misma.
Se juega como se entrena. No hay más secreto. En la élite el talento se le presupone a la gran mayoría, pero la diferencia está en el día a día. Pone la guinda al pastel. Eso hace que no todos los jugadores estén preparados para estar en el Liceo y las exigencias que conlleva. Y a los once que ahora visten de verdiblanco apenas se les pueden poner peros en ese sentido.
Solo hay que fijarse en los calentamientos previos a los partidos de César Carballeira, incluso antes de ponerse los patines, cuando todavía en zapatillas la plantilla inicia el trabajo de estiramientos y activación. El jugador coruñés lo hace como si le hubiesen dado al x2 (mínimo) en la reproducción del vídeo. Pone el listón de la intensidad desde ahí. Cuestión de actitud. De compromiso. Y siempre un ejemplo.

