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La importancia de no rendirse

Hablemos de Segunda Federación. De Quique Teijo y Marru, dos futbolistas que en algún momento de su etapa formativa soñaron con la élite, luego la vieron muy lejos y ahora obtienen premio por no haberse dejado ir. Por seguir apretando en los malos momentos.

Quique Teijo pertenece a la generación del 2004 de Abegondo, pero iba un paso por delante de la mayoría de sus compañeros. Para muestra, su debut con 16 años en la División de Honor Juvenil. Y es que el lateral derecho de Betanzos estaba considerado una de las grandes promesas de la cantera blanquiazul, pero tras ir quemando etapas y cuando estaba cerca su oportunidad con el Fabril, una lesión de ligamento cruzado anterior se interpuso en su camino. A partir de ahí, nada fue sencillo: una cesión al Betanzos (Tercera RFEF), una primera vuelta de más a menos de vuelta en el filial y apenas 116 minutos con el Ourense CF (Primera RFEF) en el tramo final del pasado curso. 

El panorama este verano no era el más halagüeño para él, pues en caso de seguir en el filial iba a tener la competencia de Pablo García, quien a sus 17 años es ahora la apuesta en el carril derecho. Y justo en ese contexto, Teijo está completando su temporada con más minutos en el Fabril (787). No solo eso, sino que ha ido convocado en cinco ocasiones con el primer equipo y mira con ilusión un final de diciembre en el que la Copa del Rey, las lesiones y la cantidad de apercibidos del Dépor le pueden abrir la puerta de cumplir el sueño de debutar. Los motivos son claros: un trabajo en la sombra que le ha permitido dejar atrás los problemas físicos y alcanzar ahora una condición física envidiable. En tiempos de sequía del Fabril, él percute cada vez que puede por la banda en busca de que su profundidad aporte soluciones. 

Por su parte, el atacante del Bergantiños, Marru, pudo creer que su momento había pasado cuando salió de la cantera del Espanyol y, a partir de los 15 años, le tocó jugar en canteras de menos nivel. También cuando a los 20 ‘solo’ pudo encontrar acomodo en la UE Rubí, de la Primera Catalana (séptimo nivel del fútbol español). Pero ahí tampoco bajó los brazos y completó una magnífica temporada que le catapultó al Sabadell, donde tras un breve paso por el filial subió al equipo principal. Pudo entonces disputar la Primera Federación, categoría a la que a buen seguro volverá —como mínimo— en caso de mantener el nivel que está dando con el Bergantiños. 

“En el fútbol a veces no consigues lo que mereces, pero dar pasos pequeños te acerca seguro a donde quieres”, expresa hoy el pichichi de la categoría. La importancia de no rendirse. De creer que puede haber una oportunidad a la vuelta de la esquina.