Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El sorteo de Copa del Rey trajo muchas más sorpresas que el conocer al rival del Deportivo. Al margen del supuesto (o no) ánimo de revancha (no queda ningún superviviente de aquel equipo blanquiazul de la 2018-19) supuso un efecto dominó que terminó afectando al horario del partido de este fin de semana.

No solo en el cambio de hora, también en el de fecha. Y esto a cinco días de que se disputase el encuentro. Hipertensiones también en los horarios. Vamos por partes. El adversario de los coruñeses se hacía el remolón, las opciones de que tocase el Celta aumentaban y finalmente el que salía era el conjunto balear. Y con este emparejamiento los problemas. Porque, en un calendario liguero plagado de partidos, con jornadas que empiezan el viernes y acaban el lunes el sudoku da para lo que da.

Y con el Dépor y Mallorca, entre sus partidos ligueros y las fechas de la Copa no salían las cuentas. Aunque no es obligatorio, es una recomendación tanto de la FIFA como de la AFE que haya un intervalo de 72 horas entre encuentros. No había forma posible de que eso ocurriese con ninguna combinación con el duelo copero y la única solución pasaba por modificar alguno de sus compromisos ligueros.

Aunque había más margen con el partido del Mallorca (jugaba el viernes 19 contra el Valencia) LaLiga decidió mover el del Dépor. Así la afición pasó de tener que llevarse este domingo el bocadillo a Riazor a cenar en el campo blanquiazul este sábado. Y este cambio, que habrá favorecido y perjudicado a partes iguales, con escaso margen de maniobra.

Cuestión de jerarquía, el Dépor, que juega en Segunda, fue el obligado a modificar su jornada. Manda Primera y no importa la alcurnia blanquiazul en estos menesteres. La patronal no quería líos con los horarios y dejó tiempo con este cambio para que el duelo copero (que es de potestad federativa) se jugase el martes.

"Con tanta saturación de fútbol corremos el riesgo de que nos ocurra como con los turrones, polvorones y demás dulces navideños: que terminemos empachados. Y como solución, un ‘detox’"

Podemos discutir por otra parte el horario, las 19 horas. Malo para aquellos que estén trabajando, pues seguramente se quedarán con las ganas de volver a ver un Primera en Riazor. Mejor para los aficionados más jóvenes, a punto de terminar las clases, pero que dependen en muchos casos de los progenitores para acudir al templo blanquiazul.

Solventado el problema de fechas está claro que el sobrecargar el almanaque de partidos, llegando a un punto en el que hay fútbol todos y cada uno de los días del año acarrea este tipo de circunstancias.

Y al margen de que sea una gran aficionada a los deportes y por supuesto al fútbol no deja de acabar saturando que en ningún momento deje de haber encuentros. Incluso cuando hay parones tenemos las selecciones y las nuevas competiciones internacionales para que no suframos el ‘mono’ del balompié. Con tanta saturación de fútbol corremos el riesgo de que nos ocurra como con los turrones, polvorones y demás dulces navideños: que terminemos empachados. Y como solución tengamos que hacer un detox para poder soportar el nuevo año, de nuevo cargado de partidos, en un bucle infinito. Y con la promesa, segura, de que no será la última vez que estos tensionen los horarios.