El peligro de ‘obnoubilarse’
El mundo del fútbol es como una casa de apuestas online: está repleto de apostadores durante las 24 horas del día, los 365 días del año. Los entrenadores apuestan por un esquema u otro, por un método u otro. Los dirigentes apuestan por el talonario o la cantera, o por una mezcla de ambas, como Florentino y sus ‘Zidanes y Pavones’. Los directores deportivos suelen apostar por sus jugadores predilectos o, en tiempos recientes, apuestan a lo que les dicen los fríos y objetivos números.
Hasta ahora, Antonio Hidalgo había apostado por el control. Por conservar la pelota lo máximo posible para evitar las transiciones del rival y que su Dépor pueda hacer daño corriendo, sabedor –o eso creo– de las carencias defensivas de su plantel. Son los riesgos de apostar por una defensa construida sobre jugadores de –teórica, hasta que no demuestren lo contrario– buena salida de balón y menos físico de lo deseable –al menos tradicionalmente– en esas posiciones. Y aquí es donde entran en juego dos hombres: Ximo Navarro y Lucas Noubi. Quince años y algunos años luz de experiencia les separan.
No es cuestión de hacer sangre por una simple derrota. Ni de hacerla por una expulsión en la que puede incurrir cualquier futbolista. La cuestión es si el Deportivo, en su hipotético camino hacia Primera, puede permitirse seguir confiando en un futbolista que, al menos en los partidos, está mostrando dos caras, alternando brillantes coberturas con blandos cruces o inexplicables taconazos. El belga es un jugador con unas cualidades extraordinarias, sustentadas por un físico envidiable, aunque tiene mucho trabajo por delante –tanto él como sus ‘profes’– para convertirse en un futbolista de primera fila.
Mientras tanto, el deportivismo se pregunta qué pasa con Abegondo, qué sucede con la cantera. Uno de los pilares sobre el que se asienta el brillante presente y esperanzador futuro del club está más representado que nunca en décadas, con Barcia, Mella, Yeremay y Villares –vale, aceptamos pulpo como canterano– en el once tipo. Aunque muy lejos de otros muy cercanos que llevan años hincando rodilla ante los juveniles y cadetes blanquiazules. ¿Por qué Carreira, Javi Rodríguez, Carlos Domínguez, Hugo Sotelo, Hugo Álvarez y Yoel Lago sí tienen oportunidades en Primera División y Samu, Pablo García, Mario Nájera y ni siquiera Rubén López las tienen en Segunda?
En la variedad está el gusto. En los ‘Zidanes y Pavones’. El Deportivo quizá no debería ‘obnoubilarse’ apostando por lo de fuera de casa cuando quizá ya lo tenga dentro de ella.
