Ilusiones tan fugaces como meritorias
En un momento de la tarde del pasado domingo, volaba Jaume Munar sobre la pista del Bologna Fierel. El contundente 6-1 del primer set y el 1-0 con break en el segundo pronosticaba que España podía acabar el día completando la machada: ganar la Copa Davis sin utilizar a ningún Top 30 en las cinco eliminatorias que disputó. No pudo ser.
Esa ilusión fugaz me recordó a otras tres veces, con cero relación entre ellas, en las que como aficionado a distintos deportes pensé que se iba a completar una gesta. Me remonto para empezar a la tarde del 25 de noviembre de 2012. En la primera vuelta del Gran Premio de Brasil de Fórmula 1, el último de la temporada, Sebastian Vettel trompea tras un toque. Mientras tanto, Fernando Alonso saltó de la octava a la tercera posición al término del giro. Parece que por fin estaba ahí el golpe de suerte que, dicho sea de paso, todavía no ha llegado y seguimos esperando. Pero no, finalmente el alemán se rehizo, cruzó la meta en sexta posición y el segundo puesto del asturiano le dejó subcampeón. Los 278 puntos del entonces piloto de Ferrari no alcanzan ante los 281 del que va al mando del Red Bull, pero son 156 más de los que logró su compañero Felippe Massa. ¿Qué mérito decepcionar así, no?
Seis años después me conquistó el camino que estuvo a punto de llevar al Ajax a la final de la Champions. Con un fútbol vistoso, el equipo neerlandés superó tres previas (ante Sturm Graz, Standard Lieja y Dinamo de Kiev), la fase de grupos (compartiendo el E con Bayern Múnich, Benfica y AEK Atenas), los octavos de final (ese 1-4 en el Bernabéu), los cuartos (ante la Juventus de Cristiano Ronaldo) y mandaban en el añadido de la vuelta de semifinales contra el Tottenham. Pero ahí apareció Lucas Moura para hacer añicos la ilusión de ver a un outsider en el duelo decisivo. Quién lo habría dicho cuando empezaron el camino nueve meses atrás.
Quién sabe, también, si habrían podido vencer al Liverpool en la final. Algo parecido al “y si…” de los Cleveland Cavaliers en las finales de la NBA de 2018. Tenían enfrente a uno de los equipos más dominadores de los últimos tiempos: unos Golden State Warriors con Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson o Draymond Green. Y aún así, hubo ese momento. Ese espejismo. JR Smith tuvo en su mano robar el factor cancha a falta de cuatro segundos, pero caminó hacia atrás al recoger el rebote al creer que iban por delante. En la prórroga cedieron y la serie acabó con el lógico 4-0, por mucho que Lebron James tratara de echarse el equipo a las espaldas.
¿Nadie se acuerda del que no gana? Ya ven que hay ocasiones en las que sí. Y una de ellas es la España de la Copa Davis 2025. Munar con 6-1 1-0 ante Cobolli, Vettel trompeado, Onana sacando de puerta y Tristan Thompson bajo el aro. Las imágenes de cuatro ilusiones fugaces. La antesala de subcampeones (o ni eso) sobrados de mérito.

