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Germán, el secundario de lujo de un Dépor que huele a peliculón

22/11/2025

Yeremay, Mella, Mario Soriano, Eddahchouri o Loureiro copan portadas, salen en las fotos y su rendimiento se ve reconocido de manera directa. El ‘10’ es el líder, el talento puro, la fantasía, el jugador de los 30 millones de euros. El extremo de Teo es el desequilibrio personificado, una bala difícil de parar. El Joker, un futbolista sobresaliente en la conducción, que se mueve entre líneas como nadie y con un privilegiado remate de media distancia. El central es el mariscal, el perro de presa que atemoriza a los atacantes rivales y no concede un milímetro en el área. Y Zaka, el killer, el delantero que tiene el gol entre ceja y ceja. Con muchas limitaciones, pero capaz de enviar al fondo de la red cualquier balón que caza.

Son los referentes de un Dépor que triunfa, que camina firme hacia el ascenso, los protagonistas de una película que promete tener un final feliz. Pero en cualquier buen film siempre hay un secundario de lujo, de esos que mejoran la historia y llegan a robar escenas a los actores principales. Malditos Bastardos no sería lo mismo sin el coronel Hans Landa, interpretado magistralmente por Christoph Waltz. Apocalypse Now es una obra maestra mayúscula, un descenso a los infiernos alucinógeno que no resultaría tan asfixiante sin el coronel Kurtz, encarnado por Marlon Brando, ni tan hilarante sin Bill Kilgore, el oficial surfero, en la piel del siempre sobresaliente Robert Duvall, que nos regaló la célebre frase “me encanta el olor del napalm por la mañana”. ¿Y El silencio de los corderos? Clarice Starling es la prota y Jodie Foster está tremenda, pero necesita a Hannibal Lecter, personificado en Anthony Hopkins, para ser eternos. Ambos brillaron y ganaron el Óscar. Lo mismo sucede con No Country for Old Men, el peliculón de los geniales hermanos Coen, donde Ed Tom Bell, interpretado por Tommy Lee Jones, es el personaje principal, pero el que todos tenemos en la memoria es Anton Chigurh, el asesino sin conciencia ni compasión que valió la estatuilla a otro monstruo de la actuación, Javier Bardem.

Secundarios que se complementan a la perfección con los protagonistas, con las estrellas, para que el único destino posible sea el éxito, la gloria. Y en este Dépor de Antonio Hidalgo hay un actor de reparto sin el que posiblemente la trayectoria del equipo no sería tan positiva. Un jugador que jornada tras jornada pasa prácticamente inadvertido, que no hace ruido, pero cuya presencia se ha convertido en imprescindible. Germán Parreño, el cancerbero ilicitano que ni siquiera llegó a tener asegurado su puesto cuando arrancó el curso, pero a quien la lesión de Bachmann y sus excelentes actuaciones le han servido para agigantarse bajo palos y erigirse en uno de los guardametas de Segunda.

Su trayecto en el Dépor, desde el verano de 2023, nunca ha sido un camino de rosas. En su primer curso, arrancó como titular, pero perdió el sitio tras la sexta jornada y lo recuperó en la duodécima, después del irregular rendimiento de Ian Mackay. La pasada campaña, el fichaje de Helton Leite le desplazó al banquillo y tuvo que conformarse con las migajas.

Esta temporada, sin embargo, se ha convertido en uno de los mejores porteros de la categoría durante el primer tercio de la competición. Segundo en número de paradas, cuarto con más porterías a cero, sexto en paradas desde dentro del área y primero desde fuera, segundo en despejes por alto y tercero en valoración de la web sofascore.

El Dépor de Antonio Hidalgo huele a peliculón, pero no nos olvidemos de los secundarios que engrandecen la obra. Germán es uno de ellos.