Entrando en pista para despegue
Cierto es que en la Liga Hypermotion no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. La igualdad no es un manido tópico en este sentido y el Deportivo está teniendo que deslomarse en cada encuentro para poder sumar de tres en tres.
Después de haber acumulado los últimos nueve puntos sobre nueve ante Zaragoza, Cultural Leonesa y Córdoba, los herculinos regresan a su fortín de Riazor para tratar de dar un demarraje y poner tierra de por medio respecto a sus más directos perseguidores.
El calendario, siempre sobre el papel, ha adquirido un cariz benévolo para la escuadra que dirige Antonio Hidalgo, quien también ha incidido en la dificultad de continuar incrementando la serie positiva de victorias. Riazor será testigo de tres de los cuatro próximos envites en el torneo de la regularidad, todos ellos ante contrincantes de la zona media-baja de la tabla.
Presumiblemente, serán de esos encuentros que precisan de una sobredosis de paciencia para desbaratar defensas a buen seguro superpobladas. Con el engranaje ofensivo herculino engrasado —Yeremay, Soriano, Mella y Luismi Cruz— y enteramente disponible, el colectivo deportivista debe aspirar a optimizar su equilibrio respecto a compromisos anteriores.
Los apuros experimentados en los minutos finales ante un Córdoba en inferioridad numérica deben ser la mejor alerta para poder llegar a las postrimerías un tanto menos estresados.
El primer visitante que pondrá a prueba el liderato del Dépor será un recién ascendido como el Ceuta; un equipo con estigma de currante en el que dos exblanquiazules como Kuki Zalazar y Rubén Díez intentan proporcionar la magia necesaria para sobrevivir en las altas esferas del fútbol profesional.
Este domingo la escuadra caballa hará todo lo posible por enterrar su mala racha de dos derrotas consecutivas; aunque al cuadro del Alfonso Murube le costó tomarle el pulso a la categoría —perdió en las tres primeras jornadas—, fue capaz de enlazar las ocho siguientes invicto.
Una reacción que le catapultó a la zona templada de la clasificación, con 18 puntos en su haber —ocho menos que los deportivistas—.
Después de la contienda ante los ceutíes, el Dépor hará de nuevo las maletas rumbo al Carlos Belmonte de Albacete, en donde dirimirá un pulso ante el conjunto entrenado por Alberto González, que también se ha establecido en la zona de confort de la Hypermotion. A domicilio y todavía con la goleada del pasado curso en el subconsciente (2-5), el Deportivo deberá demostrar que su contra es temible cuando actúa lejos del estadio de Riazor. Un feudo donde repetirá en las jornadas 17 y 18 ante Castellón y Real Sociedad B, respectivamente, frente a dos equipos ciertamente imprevisibles.
Los de La Plana debido a su relativa anarquía táctica y los realistas —con los mismos puntos que marcan el descenso— por su falta de presión y consiguiente capacidad para protagonizar resultados inesperados en el presente curso. Sin querer jugar a ser pitoniso, en caso de que el Deportivo fuese capaz de sumar diez de los próximos puntos el club coruñés adquiriría una inyección de autoestima espectacular antes del parón navideño que reivindicaría con más fuerza si cabe su candidatura a regresar a Primera y lo situaría en inmejorable posición justo antes de recuperar a futbolistas relevantes como Ximo Navarro o Sergio Escudero, vitales por su experiencia en momentos decisivos. El club estaría entrando en pista para despegue.

