La suerte también se entrena
Terminan los partidos y muchas veces los jugadores y los entrenadores recurren a un ente tan abstracto como el de la suerte para explicar y analizar el resultado. Sobre todo si este es de derrota. “Ellos han tenido más suerte en los momentos clave”. Es un discurso que he oído un montón de veces. El portero saca una mano imposible cuando el gol parecía cantado. La bola roza el palo, le queda detrás al portero, le da con la espalda y se cuela. La pelota rebota en el aro, sale despedida hacia arriba y en la caída, entra limpia por la red. ¿Pero por qué parece que esa suerte siempre sonríe a los mismos? Porque la suerte también se entrena.
La mayoría de los jueves son días de entrenamiento voluntario en el Liceo (no este, que mañana justo viajan a Barcelos a jugar la segunda jornada de la Liga de Campeones, descansaron el lunes y como el fin de semana no hay liga, lo tendrán libre) y allí están casi siempre los mismos. Entre ellos, Arnau Xaus y Nil Cervera. Como se suele decir, llueva, truene o nieve. Casi una cuestión de insistencia. No parece una casualidad, no creo en ellas, que justo fueran ellos dos los que el pasado domingo acabasen con los malos porcentajes a bola parada del equipo, una estadística en la que el propio entrenador había dicho que había que mejorar para ayudar a cerrar con menos apuros los partidos.

El Liceo había fallado las siete ocasiones que había tenido en las primeras ocho jornadas de la competición, seis faltas directas (cuatro de Arnau Xaus, que tampoco acertó otra en la Supercopa; una de Nuno Paiva y otra de Dava Torres) y un penalti (de César Carballeira). Así se reflejó en una noticia del DXT Campeón de la semana pasada (en la maldición del comentarista sí que creo). El pasado jueves los dos estaban sobre la pista del Palacio de los Deportes de Riazor practicando bola parada. Posiblemente ya lo habían hecho el anterior día libre. Y el anterior. Y el anterior a ese. “Unos tiros más”, incluso le pedía Nil Cervera a Blai Roca, porque había perdido diez minutos con la periodista haciendo una entrevista. “Para qué, si no vas a tirar ninguna”, le picaba un compañero. Así que cuando el domingo fue a tirar el penalti en el Ateneu contra el Noia, el trabajo ya estaba hecho. Lo mismo que Xaus con la directa posterior para el 1-3 definitivo.
A eso me refiero con que la suerte también se entrena. Que en el deporte profesional nada o casi nada queda ya al azar. Qué lección. Quizás no hoy ni tampoco mañana obtengas las metas (siempre realistas) que te pongas. Pero si sigues insistiendo y entrenando, cada vez estarán más cerca.


