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Iván Ania y la clínica dental El Arcángel

Existe un gran número de entrenadores que en los banquillos son todo lo contrario a lo que eran cuando estaban dentro del terreno de juego. Un perfil que cumple el entrenador del próximo rival del Deportivo, Iván Ania, técnico de uno de los mayores dolores de muelas de la Liga Hypermotion, el Córdoba.

Son muchos los que se han pasado al lado oscuro. No hace falta alejarse mucho para recordar algunos casos. Por aquí vimos desde primera fila el conservadurismo de Javier Irureta. Primero, con un Racing de Santander al que colgó del larguero, con siete defensas en el once, una muralla que solo pudo derribar Bebeto de libre directo en el último suspiro. Después, cuando jamás se movía de su 4-2-3-1 –salvo para poner en contadas ocasiones el bautizado como ‘trivote’– y hacía malabares para juntar en el campo –a veces– a los muchos y buenos delanteros de que disponía. En contraste, Jabo como jugador era un interior con puntería. Llegó a firmar 12 goles en una misma temporada con el Atlético de Madrid y totalizó 70 en 344 partidos en Primera División. A Paco Jémez lo vimos como jugador, como un pegajoso y contundente central especializado en marcajes individuales. En los banquillos ha demostrado todo lo contrario. Ha llegado a mandar a la ducha a los veinte minutos a un jugador por pegar un pelotazo en largo, en fiel cumplimiento de la doctrina del ‘tiki-taka’. Arsenio Iglesias también era un futbolista de ataque, interior o extremo, y durante muchos años fue tachado de conservador. Aunque en sus últimos años en el Dépor, aquel 5-3-2 realmente tenía poco de ‘amarrategui’, porque el líbero –Djukic– en fase ofensiva era un centrocampista más y los carrileros –Rekarte y Nando– ejercían prácticamente de extremos. Hay cientos de casos más: Jürgen Klopp, por ejemplo, jugaba de central, igual que Arsène Wenger. Frank Rijkaard era un centrocampista de corte defensivo y ahí está su legado como técnico. Por contra, Giovanni Trappatoni actuaba de interior y después fue uno de los grandes estandartes del catenaccio.

Iván Ania era un centrocampista con una zurda extraordinaria, de esos a los que les gustaba entre poco y nada sudar la camiseta y de los que gustaba ver cómo manejaba la pelota. Internacional en todas las categorías inferiores, su calidad le llevó a disputar casi 200 partidos en Primera con Oviedo, Tenerife y Cádiz, en los que marcó 15 goles y solo fue expulsado en una ocasión. Nunca, eso sí, estuvo siquiera en la órbita de la absoluta.

Sin embargo, si sus equipos se caracterizan por algo es por todo lo contrario. Presión alta y choque. El conjunto verdiblanco muerde. Es el tercero que más faltas comete, solo por detrás de la Real B y de un Valladolid al que ya sufrió la parroquia coruñesa hace unas semanas. Contrasta este dato con su cuarta posición en el ranking de mayor posesión de balón media. Y este a su vez contrasta con los 107 pases por encuentro menos que el Deportivo. A los blanquiazules les espera un ejercicio de paciencia —uno más— en El Arcángel, donde ya sufrieron de lo lindo el pasado año.