Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

¿Zaka, Mulattieri o los dos?

Tiene el Dépor un filón en Zakaria Eddahchouri. Sí, claro que el neerlandés es un delantero con un repertorio limitado, pero ¡vaya repertorio! Mientras el resultado de los partidos de fútbol se decida por los goles marcados y no por la posesión del balón, los córners forzados o los penaltis provocados, futbolistas como Zaka seguirán siendo uno de los bienes más preciados. Si no el que más.

¿Cuánto vale un jugador con la capacidad de definición de Eddahchouri? ¿Es justo pedirle mucho más que goles cuando está rodeado de futbolistas que le ofrecen la posibilidad de rematar a portería en condiciones favorables? ¿Debe jugar Zakaria o debe hacerlo Samuele Mulattieri? ¿O deben jugar los dos?

El italiano ha ofrecido mucho más juego al equipo, pero su capacidad goleadora ha quedado en entredicho con el paso de las jornadas. Un gol con la nariz en Leganés y nada más. Dicho sea de paso, ese que tampoco es un punto fuerte de Mulattieri es otro de los debes de Zaka, el remate de cabeza. Parece difícil de explicar su incapacidad en el testarazo. Su cabezazo desviado tras el rechace del larguero a la vaselina de Yeremay debería haber subido al marcador porque era más complicado enviar la pelota fuera que meterla en la portería. Pero estatura no es sinónimo de buen juego aéreo desde hace muchos años. En mi mente, como punto de partida de esa incongruencia del fútbol moderno, aparece un futbolista que quizá ejerció de bisagra entre la época de los arietes formato tanqueta, los llamados panzer, y la aparición de los delanteros larguiruchos de amplia zancada y hábil recorte: el noruego Tore-André Flö.

El escenario realista y actual es que el Deportivo no puede aspirar a fichar jugadores de la talla (futbolística) de Flö. Por contra, cuenta con dos puntas que sumando sus virtudes dan un delantero magnífico. ¿Podría ser la solución que compartan titularidad? Es algo que hemos visto en contadas ocasiones, porque Antonio Hidalgo no parece por la labor. El dibujo actual lo impide. Y tampoco podemos decir que la apuesta del técnico vallesano esté dando malos resultados, sino todo lo contrario.

Exigir es mejorar. Tocar lo que funciona no es la mejor opción. De eso sabemos por aquí un rato largo porque aquella locura transitoria del entonces entrenador fue el inicio de la caída al barro. Me quedo con que cada uno de ellos, como hasta ahora, tendrá su momento para aportar todo lo bueno de su fútbol, porque hasta ahora ha funcionado.