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El Básquet Coruña y la necesidad de explicar

Un jugador del Básquet Coruña, Yoanki Mencía, aceptó este miércoles en un juzgado de Zaragoza que cometió un delito de violencia de género y otro de vejaciones contra una mujer de la que era pareja. El reconocimiento llega apenas tres días después de que la noticia saltase a los medios de comunicación. El club, al que el domingo dio la impresión de que la noticia le cogió con el pie cambiado, emitió al día siguiente un escueto comunicado a través del que explicaba que seguía “atentamente” el procedimiento judicial y se declaraba respetuoso con la presunción de inocencia del jugador. Pero no ha habido que atender durante mucho tiempo para saber que el propio Mencía acepta su culpabilidad y cumplir una condena por ello. Conocido este extremo, el Básquet Coruña reaccionó de inmediato para apartar al jugador de la disciplina del equipo a la espera de recopilar “toda la información que rodea al caso”.

Ahora llega el momento de las decisiones, que por mucha prisa o alarma que exista deben tomarse desde una base legal que salvaguarde los intereses del Básquet Coruña. Pero es, también, el tiempo de las respuestas, que algunas veces deberían de llegar antes de las preguntas. Por eso alguien del club (y no precisamente el entrenador, que es el primer integrante del equipo que va a aparecer en público a dar la cara en la habitual rueda de prensa prepartido) debería de salir más pronto que tarde a aclarar algunas cuestiones. 

Partimos de la base de que el Básquet Coruña no es, obviamente, culpable de situaciones que se han producido lejos de su ámbito e incluso antes de entablar una relación profesional con el condenado. Y de que quienes rigen el destino del club están ante un problema que no sólo no han generado sino que requiere andar con pies de plomo en cuanto a comunicaciones públicas y resoluciones. Un marrón, vamos. Entiendo además que se estén considerando los caminos a tomar para resolver lo ocurrido con la salida del jugador, que se antoja inevitable. Pero muy por encima de todo ello está la comunidad en la que se empasta un club que siempre ha hecho bandera de promover unos valores que se alejan de los que ahora, sin pretenderlo ni merecerlo, le manchan. 

Por eso, por si queda algún resquicio de una injusta duda, no estaría de más salir a aclarar si se firmó un vínculo con el jugador aún conociendo su situación judicial. O si, por el contrario, hubo engaño u ocultación de lo que sucedía por parte de Mencía y sus agentes. Si así fue no pasa nada por reconocerlo, a todos nos han tomado el pelo alguna vez. O al menos no nos han contado toda la verdad. Cabría también, ya puestos, informar respecto a si el club está en condiciones de resolver de manera airosa para sus intereses contratos ante situaciones como la que se ha generado estos días. Y en caso contrario asumir que de todo se aprende. Y, sobre todo, de una entidad referencial en la sociedad coruñesa, lo que esperamos es que alguien con mando salga a la palestra para verbalizar y poner distancia a través de algo más que una líneas respecto a delitos como los cometidos por Mencía.