Almería, un inmenso coral
Era el invierno de 1982 y, como todos los españoles, quisieras o no, entrabas en un sorteo. Sorteo donde el premio no era en metálico. El premio gordo era que te quedaras cerca de casa. Rifa para el lugar a realizar el obligatorio servicio militar.
Durante meses pensabas continuamente a dónde te mandaría la bolita. Siendo de Castilla, Madrid no estaba mal, tampoco desagradaba Asturias, y desde luego el sueño era El Ferral del Bernesga, campamento militar de Castilla y León. No podías ir a Marina y lo de Melilla y las Islas era un cupo muy pequeño. ¿Qué otro destino ‘metía miedo’?. El que tenías a más de 800 kilómetros: ¡Almería! Y la rifa tocó. Rumbo a Almería.
Un campamento que quedaba en los llamados ‘chambaos’, en los que febrero amanecía bajo cero en el desierto y a la una de la tarde había 30 grados. Y que estaba a un mundo de una capital. Ahora ese campamento prácticamente está integrado en una ciudad estupenda, bonita, turística y rodeada de atractivos. Primer fin de semana que nos dejan salir ¿a dónde ibas a ir? Pues al fútbol. ¿A qué fútbol? La Agrupación Deportiva Almería, que había militado en Primera del 80 al 82 con un tal Arsenio Iglesias en el banquillo, al que sustituyeron Etxabe, Alés, Pachín y Rojas, y en el que jugaba otro que posiblemente les suene: José Manuel Corral. Descendió dos categorías a continuación de aquello y desapareció.
Al cabo de ¡20 años! vuelven como Unión Deportiva Almería al fútbol profesional y en la 2007-08 a Primera, ganando la jornada inaugural en Riazor 0-3. Ahí volvimos a Almería, al Estadio de los Juegos Mediterráneos. La ciudad había cambiado de la noche al día.
Bajaron en 2012, no tuvimos demasiados buenos resultados contra ellos y la última experiencia fue el año pasado en Segunda, donde les pasamos por encima en Riazor (3-1) y allí perdimos (2-1). No quiero olvidarme del magnífico gol a Alves marcado allí por un tal Aranzubía, que no tendría más relevancia si no fuera porque Dani era portero y marcó en el 94 de cabeza en febrero de 2011. Almería, donde en la Vuelta de 2006 tengo una anécdota con un tal Oscar Pereiro que en otro artículo les cuento.
¿Saben lo que yo conocía de Almería “cuando me sortearon”? Una canción de Manolo Escobar que comenzaba “Almería. Un inmenso coral es tu hermosa bahía…”
