
Fabio Rodríguez, entrenador del San Tirso: “La temporada es de nueve, el diez era ascender”
El técnico hace balance del curso tras ganar un título y rozar el ascenso a Tercera RFEF, y ya pone la mirada en intentar volver a disputar la Copa del Rey
"Las horas posteriores al partido y el domingo pensé: '¿Cómo levanto yo a este equipo después de haberse quedado en la orilla?'. Pero el lunes ya estaba funcionando. Estamos a seis partidos de la Copa del Rey y vamos a ir a muerte". No cabe en un titular, pero es la mejor forma de resumir la entrevista con Fabio Rodríguez (Monforte de Lemos, 1986), entrenador del San Tirso. Una semana después de caer por penaltis en la final del playoff de ascenso a Tercera RFEF, todavía está abierta la herida de la derrota y, sobre todo, de no haber podido terminar el partido por su expulsión, pero el técnico transmite la misma fuerza e ilusión de siempre. Y si eso es así, no hay ningún motivo para dudar de que su equipo seguirá en la lucha por todo objetivo. El más cercano, el 2 de agosto en una Copa Diputación para la que tienen billete tras ganar el pasado mes la Copa de A Coruña.
¿Cómo ha llevado lo del otro día?
El sábado y el domingo se hizo un poco duro, pero con el paso de los días valoras mucho más lo que hemos hecho. Aunque fue morir en la orilla, otras veces salió cara en ese momento de una tanda de penaltis o de una situación al límite para ganar o perder. Estoy orgulloso de la temporada.
¿Pasan por su cabeza la ocasión de Denis y algún penalti o es capaz de evadirse de eso?
Sí, se viene, pero se me viene sobre todo el no poder terminar el partido en el banquillo. De una manera que creo muy injusta. No hubo una falta de respeto, no hubo un improperio ni una mala palabra al árbitro. Me pidió disculpas al final porque había sido exagerada, pero ya no había nada que hacer. Vieron la imagen, vieron los tacos clavados en la rodilla y el muslo de mi jugador, que lo tengo delante, y reacciono así. Por no decirle nada a él, me voy hacia el banquillo y le doy un golpe de rabia. Es un rival, el '5', que dio palos en la ida y en la vuelta y se fue de la eliminatoria sin una sola amarilla. Provocó al público, tuvo un comportamiento no muy sano.
¿Acepta las disculpas del árbitro?
Sí, claro, las acepto. Nos puede pasar a todos. Como nosotros estamos más tensos, ellos creo que también lo estaban. Después echaron a su entrenador y al segundo, también un poco exagerado, quizá por compensar lo mío. Pero bueno, en un partido en el que no estaba pasando nada más que intensidad y duelos, no puedes echar a una persona del banquillo sin una falta de respeto ni un mal gesto hacia ti. Simplemente fue impotencia, como me pasa otras veces cuando un jugador mío falla.
“Me vi un poco encarcelado allí en el fondo”
¿Cree que les cuesta entender más a los entrenadores que a los jugadores? Porque luego tuvo paciencia en un par de supuestos manotazos.
Creo que les cuesta entender todo, sobre todo si no han jugado o no han estado en la piel del otro. Yo he tenido la suerte de estar en todos los roles: linier, árbitro, jugador y entrenador, por lo que puedo comprender el error. Pero me hizo daño porque creo que pude haber intervenido más en el partido. En momentos de la prórroga o antes de la tanda de penaltis, eché de menos estar con mi equipo. Me queda esa pena.
¿En un partido como este en qué cambia estar o no en el banquillo?
Cambia todo. Tu perspectiva, el estar encima del jugador, que en un campo como el nuestro estás muy cerca. Creo que si hubiera estado en el banquillo podría haber interactuado más, intervenido más. Hubo un momento en la prórroga en el que ellos estaban K.O. y me vi un poco encarcelado allí en el fondo. Algo les puedes decir, aunque te caiga otro partido, pero no es lo mismo, ni de lejos. Pero nada, toca asumir el error y aceptar la sanción, aunque para mí es totalmente injusta y desmesurada, más cuando veo los tacos del rival.
Imagino que el momento en el que se marcha tras la roja es de los más frustrantes que ha vivido en el fútbol.
Sí, de impotencia. Como si me dieran una bofetada. Sabe fatal porque es el partido más importante de la historia del club y en el minuto 40 te vas fuera con todo lo que hay por delante. Te pierdes momentos de arenga antes de la prórroga o de los penaltis. No porque fuera a cambiar, pero duele.
¿Y la tanda, qué espina le daba después de tantas veces que salió bien?
Me daba mala espina el partido en sí ya desde mi expulsión. Y por situaciones que hubo en el campo, de cierta permisividad, no hubo un criterio regular. A ellos les iba favoreciendo cómo soplaba el viento, sin tener ocasiones más allá del gol anulado. Nosotros tampoco tuvimos muchas, pero parecía que en la prórroga se torcía el campo más a nuestro favor. Es un rival similar a nosotros, contundente, con mucha concentración e intensidad. No se expone nunca, tiene un buen balance defensivo. Creo que acabamos más enteros los dos partidos.
Después, en los penaltis, no es que te den mala espina. Tienes confianza porque siempre nos había ido bien en estos cuatro años, pero también piensas que algún día vas a perder una. Me dio un buen refuerzo empezar tirando, pero justo fallamos el primero y ya vas a remolque. Es superimportante marcar para que la tensión sea para el otro, que yo se la noté a los míos en los siguientes. Fedello adivinó los cinco. El último lo toca y da en el palo, y el cuarto lo toca y entra por abajo. Para mí, el penalti clave fue ese. Si lo paras y metes, ya te pones por delante. Ahí estuvo la tanda. Pero bueno, algún día tocaba perder.
“Lo que mantenemos siempre es que nos generan muy poco”
¿Qué nota le da a la temporada?
Un nueve. El diez sería haber ascendido (risas). Ganamos la Copa de A Coruña y estuvimos a un penalti y medio de ascender, así que, con nuestros altibajos, le tengo que dar un nueve porque acabamos muy bien.
¿Cuál es la clave de que el equipo siempre esté en la pelea por todos los objetivos?
El grupo que hay, creer todos en nuestra idea, ser fieles a ella cuando llegan estas eliminatorias… El equipo compite, tiene ese gen, ese saber sufrir. Está cómodo en estas situaciones de tensión. Como en la final contra el Paiosaco en Riazor: íbamos 1-0 solo, pero estábamos cómodos. Con el Atios hicimos una eliminatoria muy buena, mostramos más madurez que el año pasado. Y en Xinzo de Limia estuvimos muy serios. En la vuelta nos faltó algo, que quizá fue durante toda la eliminatoria nuestro jugador diferente. Creo que la lesión de Segade en las semifinales nos hizo daño, porque es el que puede sacar el último pase cuando todo está tan cerrado.
Habla de algún altibajo. ¿Notó algo de falta de motivación en el tramo intermedio de la temporada o lo achaca a otros factores?
A ver, yo creo que empezamos muy bien, muy fuertes, con todo el mundo sano. Llegamos a estar primeros y fuimos a defender el liderato a Negreira y al descanso (1-1) teníamos la sensación de que nos llevábamos el partido. Queríamos dar un golpe sobre la mesa, irnos a siete puntos, seguir líderes e ir de verdad hasta el final, pero con un penalti y la expulsión de Fedello se nos complicó todo. Luego perdimos contra el Lalín, que acabó firmando una racha increíble. Y después tuvimos una situación que otros años no sufrimos: coincidieron muchas lesiones. También empatamos muchas veces en casa en partidos que generamos un gran volumen de ocasiones. Nos queda la espina de haber aguantado el tirón un poco más y ver si el Lalín sufría un poco al no ir tan plácido, pero es hablar por hablar eso.
¿Cuándo volvió a ver que el equipo daba un paso adelante?
Lo que mantenemos siempre es que nos generan muy poco. Hay días en los que nosotros tenemos más o menos acierto, pero al equipo le hacen muy pocas ocasiones. Los partidos que perdemos suelen venir por errores puntuales en las áreas, en la propia o en la rival. Pero creo que en los tres últimos meses llegamos a ese punto de equilibrio nuestro y apareció ese gen competitivo que siempre acaba saliendo en los momentos importantes.
“Estamos a seis partidos de la Copa del Rey y vamos a ir a muerte”
¿Cómo se mantiene la calma durante toda una temporada?
Sobre todo en la derrota, soy muy tranquilo. Siempre intento transmitirles calma. A lo mejor ellos están más inquietos, más nerviosos, y yo intento transmitir todo lo contrario. "Tranquilos, vamos a llegar al playoff, vamos a llegar bien, mejor que el año pasado. Ahora viene la Copa. Estos son nuestros partidos". Yo creo que el equipo tiene ese gen competitivo que le hemos imprimido desde que llegamos y que ellos sacan cuando deben.
¿Cambia mucho la planificación entre seguir en Preferente o haber ascendido?
No cambia de forma drástica porque, si quieres confeccionar una plantilla para intentar ascender, es casi el mismo nivel de jugadores. Sabiendo nuestra realidad, en Tercera iba a ser sufrir como perros para dejar a tres o cuatro equipos por debajo. Sabemos cuál es nuestra realidad por presupuesto o por población. Lo veía cuando llegamos a Xinzo de Limia; un campo de hierba natural con una grada grande y otro artificial al lado para entrenar. Ves Monforte, con 17.000 habitantes y las instalaciones que tiene. Ves Portonovo... Y ahí es cuando te paras a pensar y dices: "Nosotros somos una recta y dos callejones que la atraviesan. Somos 700 habitantes, no hay un polígono, no hay empresas potentes detrás". Ahí es cuando te das cuenta de que estás compitiendo por encima de nuestra realidad.
¿Cómo está la motivación para la próxima temporada?
Pues el sábado y el domingo estuve regular y no voy a negar que pensé: "¿Cómo levanto ahora a este equipo después de perder en la orilla?". Pero el lunes ya estaba funcionando otra vez, hablando con jugadores, con los que pueden venir y viendo cómo va a quedar el grupo de Preferente. El 2 de agosto tenemos una Copa Diputación que nos puede dar acceso a jugar la Supercopa y pelear por una plaza en la Copa del Rey. Son seis partidos en total y vamos a ir a muerte. Es otro reto y ya estamos pensando en lo que viene.
“Me parece una broma disputar la Copa Diputación en un mismo día”
Justo le iba a preguntar eso. Si motiva volver a intentar estar en la Copa del Rey o si iban a priorizar la Liga.
Sí, sí. Somos un club copero. El día 2 ya hay un título en juego. Aunque sea en agosto y con ese formato tan raro de mañana y tarde, que no lo comprendo.
¿No le gusta?
A mí me parece una broma, así de claro. Jugar dos partidos el mismo día... Me parece no darle la importancia que tiene una Copa Diputación y todo lo que acarrea después. Equipos casi sin entrenar… Empezamos el 27 y el día 2 ya juegas. Son cuatro entrenamientos y a competir. Es así, hay que adaptarse. Pero vamos a pelearlo a muerte e intentar llegar lo más lejos posible. Ya sabemos el camino y lo costoso que es, así que, ¿por qué no? Pelear y soñar.
¿Cómo se imagina una competición con dos partidos el mismo día? Imagino que no la vive desde sus tiempos en la base.
Sí, me recuerda a cuando iba con el Ural a torneos. Jugabas por la mañana, comíamos los macarrones y el filete de pollo que había en todas las carpas, descansabas un rato a la sombra y volvías a jugar por la tarde. Me recuerda exactamente a eso. Pero no tiene sentido. Para mí no tiene sentido, aunque ahí estaremos.
