Brais Mahía cambia China por una experiencia en Marruecos con el Real Madrid
El oleirense se encarga en Rabat de la coordinación del Educational Football Program de la Fundación del club blanco

Avisaba Brais Mahía (Oleiros, 1990) en una entrevista con DXT Campeón que no descartaba regresar a China, donde estuvo seis años entrenando, pero finalmente la vida le ha llevado a otra parte. Lejos, pero no tanto. Su nuevo destino es Rabat, ciudad a la que ha llegado para coordinar el programa de la Fundación Real Madrid en Marruecos.
“Soy el director técnico que se encarga de la coordinación junto con el socio local del Educational Football Program”, explica un Brais que no puede dar más detalles por motivos contraactuales.
El oleirense expone cómo le surgió la oportunidad. “Cuando volví a Coruña, me puse a hacer el curso superior universitario de investigación y metodología aplicada en la Federación Española. Luego hice las prácticas en el Montañeros, que estuvieron muy bien con el responsable de la cantera, Borja (Guerreiro), y después me salió la oportunidad de hacer la entrevista y el proceso de selección para este puesto”, rememora Brais, que lleva un mes en Marruecos.
La opción encajaba con el máster que había hecho y le da la opción de vivir de su pasión. “El puesto encajaba justo con la formación que acababa de realizar y aquí es difícil poder vivir solo de esto, entonces no me lo pensé mucho. Estoy cerca de Coruña y tenía ganas de oportunidades”, enfatiza.
Brais cuenta que con solo una hora de vuelo se planta en Oporto o Madrid, por lo que espera regresar a Coruña cada dos-tres meses y en sus vacaciones de verano. Por ahora, se adapta con facilidad a su nuevo país: “Rabat está muy bien. Es la capital y estoy a quince minutos del trabajo. La ciudad es muy moderna. Hay barrios que se parecen muchísimo a cualquier barrio de una ciudad andaluza, tipo Sevilla. La gente hace mucha vida en la calle y tienen horarios de comida muy similares a los nuestros”.
También tienen el fútbol como su deporte favorito. “Hace dos años viajé por Sudamérica y me recuerda mucho a la pasión con la que se vive el fútbol en Argentina o Uruguay. El pasado domingo fue la final de la Champions africana y la jugó el equipo de aquí, el FAR Rabat, contra el Mamelodi Sundowns sudafricano. Estaba toda la ciudad con globos y banderas del equipo. Lo viven muchísimo y también siguen la Liga española y la Premier”, apunta.
En lo que se ha encontrado un cambio es en la forma de ser de los jugadores, distintos a los que se encontró en China. Es el día y la noche. Aquí es un fútbol de calle. Sales un domingo y ves a niños jugando con dos piedras haciendo de portería. El paseo marítimo está lleno de pistas públicas de fútbol, muchísimas. Ves a gente jugando en parques, en la calle, en todos lados. Todo el mundo con camisetas del Barça, Madrid, Marruecos, Brasil… Hay una pasión loca por el fútbol. En comparación con China, allí eran demasiado correctos. Tenían mucho miedo al fracaso”, recuerda.
El gallego dice ir poco a poco con el darija, dialecto del árabe que se utiliza en el día a día de Marruecos, pese a que realiza su trabajo en inglés: “Intento ir aprendiendo todos los días 20 minutitos con una aplicación”.
En cualquier caso, no tiene ningún problema de comunicación y ya ha participado en el debate sobre la reciente Copa África: “Les pregunté quién ganó y lo tienen claro. Me dicen que mire en Internet, que pone Marruecos y que no se puede permitir que alguien se vaya del campo, porque sentaría un precedente”.













