El Bergantiños empata en el Helmántico en un duelo con escasa producción ofensiva (0-0)
Los carballeses dejaron su portería a cero por segunda semana consecutiva

El Bergantiños empató sin goles ante el Salamanca en el Helmántico en un choque que fue muy cerrado en el primer tiempo, sin tiros a puerta por parte de los pupilos de Simón Lamas, aunque sin conceder apenas ocasiones, y con poca brillantez en los metros finales en el segundo, período en el que el conjunto salmantino fue más propositivo. Pese al meritorio empate en el campo de uno de los candidatos al ascenso, el equipo carballés, que dejó su portería a cero por segunda semana consecutiva, ve alejarse la zona de playoff a cinco puntos, uno menos de los que tiene de colchón sobre la zona de descenso.
La contienda se inició con alternancias en la posesión por parte de los dos equipos. Salamanca y Bergan se repartieron los primeros ataques, pasándose el turno del uno al otro en un duelo con mucho dinamismo, pero pocas ideas. Poco inspirado estuvo en ese tramo el elenco de Simón Lamas, que no inquietó en ningún momento la meta defendida por Leo Mendes, ya que sus intentos morían antes de llegar a posiciones que preocuparan a la zaga local. En el otro lado del campo, el trabajo defensivo sí fue correcto, impidiendo al cuadro blanquinegro ser incisivo y que los locales se plantaran con comodidad en el tercio final del terreno de juego.
Hasta pasado el cuarto de hora no se vio en el Helmántico una parada de los porteros. Fue Santi Canedo el primero en ponerse a trabajar, en una intervención fácil y en dos tiempos a un disparo centrado desde la frontal del área de Aimar Barrera después de un robo gracias a la presión alta de la formación charra. El cuadro anfitrión, ubicado en un bloque medio, cerca de la divisoria, imposibilitó el juego entre líneas del Bergan, que sí se dejó ver en un par de acciones con balones interiores a los que Darío se quedó cerca de llegar. Con ese guion poco atractivo para el espectador avanzó la primera mitad, sin ocasiones que apuntar ni para el equipo carballés ni para el salmantino y con el juego ofensivo brillando por su ausencia. Hubo que esperar hasta el minuto 34 para ver una maniobra de calidad y que se acercara al gol. La firmó Mancebo, con un gran control tras un envío diagonal de Cristeto, que se zafó de su marcador y encontró un hueco para probar un chut con la pierna diestra que se fue muy desviado.
Una nueva muestra de que, en un duelo que estaba siendo muy espeso, el Salamanca tuvo un punto más de intención que el equipo rojillo, menos punzante cuando tuvo el cuero en su poder y que dio la sensación de que el empate era un resultado que no podía desdeñar.
La primera opción de peligro real del conjunto carballés se produjo a los 41 minutos, con un cabezazo de Darío en la frontal del área pequeña que no encontró portería a pesar de estar en posición franca y libre de marcaje. No tuvo que intervenir un Leo Mendes que apenas tuvo trabajo en el primer tiempo.
Esa llegada fue el fruto de un pequeño reprís de los jugadores de Simón Lamas en el tramó final del primer acto, lo que provocó nervios tanto en la grada como en la escuadra salmantina, que tampoco vio la manera de poder hincarle el diente a un Bergantiños muy serio atrás y expeditivo ante cualquier incursión local. Así acabó el primer tiempo, con todo abierto para que el segundo deparara un cambio de escenario.
Todo por decidir
A la vuelta del receso, el mando del partido ya sí recayó de manera más constante y prolongada en los pupilos de Jorge García, con el Bergantiños en la búsqueda de transiciones para alcanzar la meta del Salamanca. En una de esas acciones, Iago Novo completó el primer tiro a puerta de la escuadra rojilla, sin complicar, eso sí, al cancerbero local, Leo Mendes, que estuvo a punto de provocar un disgusto a su equipo en el minuto 56 con un pase interior que interceptó Darío. El deficiente control del jugador santiagués le impidió aprovechar el regalo del meta del cuadro salmantino.
Sí estuvo fino Sola, que interceptó el intento de Mancebo, que se iba solo para encarar a Santi Canedo en una contra a continuación de un córner del equipo rojillo.
Tras los primeros cambios del encuentro, la escuadra blanquinegra tuvo otro momento de empuje que chocó de forma continuada con la contención de la formación rojilla. Ambos equipos fueron recurriendo cada vez más al juego directo para desenmarañar un encuentro que parecía abocado al 0-0.
Los pupilos de Simón Lamas solventaron con relativa comodidad los numerosos centros y pases verticales de un Salamanca que tuvo más voluntad, aunque nulo acierto.











