
La aventura de Murilo, ex de Betanzos y Meicende, en la liga ‘fantasma’ de la isla de Gozo
El jugador brasileño repasa una trayectoria que no deja indiferente: cinco países, altibajos y un presente de lo más exótico
El nombre de Murilo Scarpari (Piracicaba, Brasil, 1997) suena a todos los que han seguido el fútbol modesto local en los últimos años, pero desde el pasado verano ya no está por aquí. No es algo nuevo para él, un nómada del balón que ahora ha ido a parar a Gozo. Esta es una de las dos islas habitadas en Malta y tiene independencia futbolística, pese a no ser reconocida por la UEFA. Una liga ‘fantasma’ en la que el jugador paulista trata de hacerse ver en Asia, siempre con A Coruña en el corazón. Son muchas las aventuras que vivió y las repasa sin filtros.
¿Cómo fueron sus inicios en Brasil?
Pues yo empecé tarde con el fútbol. Lo hice en una escuela de fútbol de mi ciudad a los 12 años y, tras un año y medio, fiché por el equipo sub-15 de Piracicaba, el equivalente a cadetes. Allí todo va por provincias y, al ser un equipo de Sao Paulo, me dio la posibilidad de jugar el Paulistao sub-15 contra Palmeiras, Corinthians… grandes equipos de Brasil.
Y de repente, A Coruña. ¿Por qué?
Es una historia larga… A mi profesor de Educación Física le gustó cómo jugaba y me habló de España. Hubo mentiras, porque la realidad no era como me contó. Me dijo si quería ir al Deportivo de La Coruña y le dije que sí. Era un niño, no sabía. Fue en 2013, la primera vez que vine a Galicia, donde siempre me moví solo, pero si no me equivoco, donde empecé fue en el Sporting Sada, cuyo primer equipo estaba en Preferente con Chollas de entrenador.
¿Era gallego aquel profesor de Educación Física?
No, no, era brasileño. Creo que había viajado a España una vez y tenía un contacto en Galicia que le ayudaba con el tema. No puedo decir que era una estafa, pero no acabó de ir del todo bien la cosa.
¿Se sintió decepcionado en sus primeros meses aquí o lo afrontó con positivismo?
Me gustó mucho esa primera vez en España. Eran los años dorados de la selección, con el Mundial y la Eurocopa, y en Brasil estaba muy bien visto venir aquí por fútbol. Entonces no me importó que no fuera al Dépor, porque estaba en España y tenía la oportunidad. Pero al venir de Sudamérica no tenía visado y no me podía quedar mucho, por lo que hice dos veces el camino de estar 90 días, volver a Brasil otros 90…
¿Dónde era mejor el nivel?
Yo creo que en Brasil el nivel es más alto en las categorías inferiores. Cuando llegué a España, notaba la diferencia; entrenaba con el primer equipo del Sporting Sada y me veía al nivel para jugar en Preferente.
"Faltaba a clase y me iba a la Casa del Agua a entrenar, a los campos de tierra de Labañou..."
Después se quedó definitivamente en España.
Claro. Eso fue el año en el que sí estuve entrenando con el Dépor. Hice una prueba con el Celta de Vigo, pero me llamaron del Dépor. Estaba José Ramón de técnico y coincidí con jugadores como Jose Moure, Hugo Díaz o Alberto Leira. Ese año estaba en el Hogar de Santa Margarita, pero no me gustaba estudiar y solo quería entrenar (risas). Faltaba a clase y me iba a la Casa del Agua a entrenar, a los campos de tierra de Labañou… Jugaba con el Ural y entrenaba con el Dépor.
Como juvenil también jugó en el Calasanz.
Sí, era juvenil de segundo año y jugué Liga Nacional con Diego Armando de entrenador. Estaba en el Silva con Javier Bardanca y debuté en la antigua Tercera División, pero jugué dos partidos de lateral derecho y pedí que me cedieran porque no quería jugar más (risas).
¿Y qué pasó para que después firmara por un equipo de Malta?
Bueno… A día de hoy puedo decir que fue la peor decisión que tomé en lo que al fútbol se refiere. En España estaba bien, incluso el tesorero del Calasanz me había dicho que Pontevedra y Boiro, que estaban en Segunda B, me querían para hacer la pretemporada, pero decidí ir a Malta por otra cosa. Digamos que me prometieron que iba a estar un año allí y después iría al Atalanta. Y caí en el cuento y me fui.
¿Al Atalanta de Italia?
Sí. Y nada… solo decepción. Llegué a Malta y el fútbol era totalmente distinto. El nivel, muchísimo más bajo; todo juego directo; la técnica…. Me frustré mucho en esa época, muchísimo. Sí que al equipo —Marsaxlokk— le salió bien, porque ascendimos de Tercera a Segunda y con los juveniles dimos un gran salto y llegamos a semifinales de Copa, pero en ese año vi que el tren del fútbol se me estaba yendo…
¿No había nada de cierto en lo del Atalanta?
Sí, pero ¿qué pasa? Que era un convenio con las categorías inferiores. Pero es un convenio mentiroso, de los que pagas. Hasta los 13 años sí que pueden tener opción de ir a la Atalanta, pero las siguientes categorías y el sénior no tienen nada que ver.
"Ir a Malta en ese momento fue la peor decisión; caí en el cuento de que sería un año y después iría al Atalanta"
¿Y dónde estuvo entre su salida de Malta y 2019?
Estuve en la Segunda División de Rumanía —CS Balotesti— y después me marché a Italia. Hasta esa fecha no tenía la ciudadanía y para quedarme en Europa tenía que hacer el visado con un contrato profesional; entonces me fui a Italia y jugué en el Abano, un equipo de la Eccellenza, equivalente a la Tercera Federación de aquí.
¿Tiene padre o madre italiana?
No. Es por parte de mi padre, pero de cuarta generación. Muy lejos, muy lejos… tuve que buscar toda la documentación y fue bastante trabajo, pero valió la pena.
¿Después ya volvió a Galicia para quedarse?
No, volví una vez más a Malta al mismo equipo para jugar la Segunda División. Ahí sí que fue muy bien, porque peleamos hasta el final por la opción de ascender. Ya tenía 21 o 22 años y lo afronté con la mentalidad del último intento. Si no llegaba a una liga más competitiva, en Segunda o así, empezaría a buscar otras cosas, trabajo, etc. Personalmente, creo que lo hice bien, pero Malta tiene un foco muy pequeño en Europa.
Entiendo entonces que en su vuelta los clubes estaban ya relacionados con el trabajo.
Claro, claro. La verdad es que en esa época (Brexo Lema primero; San Tirso, después), no quería jugar al fútbol. Soy un jugador bastante físico y en esa época no me interesaba mucho, incluso estaba un poco ‘gordito’. Pero el fútbol modesto te ayuda con algo de dinero y Primera Regional me salía bien por nivel.
¿Cómo le fue?
En el Brexo Lema tuve que salir porque me mandaron a Brasil de una forma no muy amistosa (risas). Tuve una discusión en un partido contra el Olímpico, que me cambiaron y justo después ellos marcaron el 1-0. Entonces yo, que ya tenía la cabeza fuera del fútbol, aplaudí al entrenador y se formó un lío con el cuerpo técnico, ya imaginas.
"Me marché del Betanzos al Arzúa por dinero, para poder pagar los estudios de TAFAD"
Se va entonces al San Tirso.
Sí, pero lo mismo: no tenía ninguna gana de jugar. Iba por completar el sueldo a final de mes. Estaba incluso trabajando y ese era el foco; el fútbol estaba totalmente en segundo plano.
Con la pandemia paró, pero los datos muestran que regresó con ilusión al Meicende.
Exactamente. Encontré a Maikel (Naujoks) y me ilusioné otra vez porque quería jugar al fútbol y a mí me vino de locos. Resaltó mis cualidades de poderío físico, de conducción vertical. Me fue muy bien en Primera. Un año increíble, les debo mucho.
Le sirvió para dar el salto a Preferente, donde ascendió con el Betanzos teniendo un papel muy importante como delantero.
En el Meicende había marcado algunos goles, pero yo creo que en el Betanzos me ficharon para complementar el equipo, sin esperar nada de mí. Pero empezó la pretemporada, me preparé de verdad, hice dieta… estaba fino. Nos salió todo y creo que tiene mucho mérito ascender con Sarriana, Boiro y Noia como rivales.
¿Por qué no continuó en Tercera?
Lo que pasó ahí es que me fui al Arzúa por dinero. El Betanzos no podía pagar lo que quería y en ese momento estaba estudiando TAFAD y necesitaba cierta cantidad de dinero. El Arzúa también estaba en Tercera Federación y me daba ficha profesional, coche, cotizaba… Era un sueldo bastante bueno y acepté, pero no tuvimos buena temporada.
¿Pudo terminar TAFAD?
Sí, justo ese año. De hecho, el año siguiente empecé a trabajar en un gimnasio de A Coruña y el Silva me ficha, que me llevaba muy bien con Chechu (director general).
“No me fiaba de Claudio por un cambio con el San Tirso, pero fue superbien"
Pero estuvo muy poco tiempo.
Jugué seis partidos, pero tuve una discusión con el segundo entrenador y decidí de mutuo acuerdo con el staff no seguir, porque se vería como una falta de autoridad de los entrenadores. Hice partidos bastante buenos, pero por esa discusión dejamos el vínculo. Y ahí sí que quería parar para dedicarme al trabajo otra vez. De hecho, estuve un mes sin jugar, pero me llamó Maikel con la idea de que volviera a Meicende sin ponerme ningún problema para salir si me quería algún equipo de superior categoría.
Y le llama el Betanzos para seguir en Tercera.
Sí, a los tres partidos. Me sorprendió bastante porque el entrenador era Claudio (Corbillón), con el que había coincidido en el San Tirso. No tenía nada contra él, pero hubo una vez que me metió en la segunda parte y me sacó poco después, por lo que, aunque la relación siempre fue de respeto, yo no me fiaba mucho. Pero bueno, me llamó también el presidente para que fuera a ayudar y no lo dudé. Y la verdad es que muy bien, Claudio me trató superbien y pude ganarme el puesto, como siempre hago en los equipos. No fuimos capaces de salvar al Betanzos, pero terminé conforme con todo el esfuerzo que pusimos y la imagen que dimos.
Llegamos a la temporada actual. ¿Cómo se llega ya no a Malta, sino a la liga de la isla de Gozo?
Aquí lo que vas a escuchar es una locura. Alguno igual hasta me llama mentiroso (risas). Iba a jugar en el Silva otra vez, porque Noé, que me tuvo en el Betanzos, me fichó. Pero estaba en Brasil de vacaciones y me llamó un amigo que tiene una agencia de fútbol, Love Live Sports, para contarme que tenía una oportunidad para mí. “Es urgente, tienes que decir sí o no ahora”, me dijo. Yo le contesté que muy buena tendría que ser, porque en A Coruña tenía equipo y trabajo. Entonces me comentó la opción, que me daban contrato profesional, casa, oportunidad de entrenar en las categorías inferiores y de compaginar el fútbol con una academia que se llama Pro Evolution Academy.
Le compensaba.
Hice cuentas de lo que iba a ganar en España y la verdad es que el valor de Malta era bastante más alto y con muchas menos horas trabajadas. En A Coruña tenía que dar clases en el gimnasio, entrenar con el equipo, viajar los fines de semana… ya sabes cómo es la Tercera Federación y para llegar a fin de mes estaba ahí, ahí. Y aquí los desplazamientos son muy pequeños. Me dolió porque me gusta mucho A Coruña, mi nombre era ya bastante conocido, pero acepté.
¿Cómo es la liga y qué destacaría?
Es una liga ‘fantasma’, porque no está registrada en UEFA al ser una parte de Malta. Aquí hay algo que en el fútbol es más importante de lo que parece, las estadísticas. Por más que el nivel de Tercera Federación sea, sin duda, mucho mejor, no tengo ningún dato en Transfermarkt (conocida web internacional) esos años. Aquí, si buscas mi nombre, está todo actualizado: partidos, minutos, asistencias… Para una transferencia futura, eso es importante y lo tomé en consideración, como también que este es el equipo más ganador de la isla.
"El nivel de Tercera Federación es mucho mejor que el de aquí, pero no tiene estadísticas en Transfermarkt. Y eso para una transferencia futura..."
Cierto lo de las estadísticas.
Es que es una crítica que haría a Transfermarkt (risas). Que no salga Tercera siendo una competición de ámbito nacional… Doy un ejemplo de en lo que influye: aquí suele haber muchas transferencias desde Gozo a Indonesia o ligas asiáticas, y se gana bastante dinero. Yo creo que es injusto, porque el nivel es más bajo que en España y es casi imposible que veas a un jugador de Tercera marchándose a Primera de Indonesia, por ejemplo. Pero desde aquí se puede salir y ganar 3.000, 4.000 o 5.000 al mes, que es una locura.
Unas preguntas rápidas para terminar. ¿Es más competitiva la liga de Gozo o la Segunda de Malta?
Yo creo que es un nivel parecido, porque solemos jugar partidos de la Challenge Cup y estamos más o menos ahí. Aquí torneos por eliminatorias no faltan (risas).
¿En alguna Copa se miden a los mejores de Malta con las previas europeas en el horizonte?
Sí, en la Maltese FA Trophy, pero perdimos en primera ronda. Podría darse ese caso, porque el campeón se clasifica para la fase previa de la Europa League, pero nunca ha pasado con un equipo de aquí.
¿Cómo se vive en la isla?
Es muy tranquila. El clima es caluroso, como en Brasil, lo cual me gusta mucho. Y las cosas de comer no son muy caras; se vive bien.
¿Hay comunicación constante entre las dos islas o se sienten sitios muy distintos?
Sí, hay ferry y mucho trasvase, pero los malteses ven a los gozitanos como de pueblo.
¿Qué echa de menos de A Coruña?
La lluvia no, eso seguro (risas). Pero muchas cosas y lo que más, los entrenamientos con calidad.
¿Y el futuro qué? ¿Malta, A Coruña, Brasil, una experiencia más en el extranjero…?
Me gustaría volver a jugar en A Coruña, pero con más edad. A los 32 o 33. Para los próximos años no descarto quedarme aquí e intentar ganar la Liga, que este año no nos está yendo del todo bien, o a lo mejor conocer un poco Asia.

