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Saúl Romay, durante un Imperátor-Montañeros de la Copa de A Coruña 2023-24
O Noso Fútbol

Un cruzado roto después, el olfato goleador de Saúl Romay sigue intacto

El atacante del Imperátor rescató un punto ante el Eume en su regreso a los terrenos de juego tras casi año y medio fuera

Más de 500 días después, el delantero Saúl Romay (A Coruña, 2006) sintió el pasado domingo la alegría de volver a pisar un terreno de juego para disputar un partido oficial. Lo hizo con los nervios lógicos de quien regresa tanto tiempo después y no pudo ir mejor, pues rescató un punto para el Imperátor ante el Eume con un gol que le refuerza en lo más importante. No importa el casi año y medio parado; su olfato continúa intacto.

Quizá lo más llamativo de su historia es que todo fue inesperado. Al ser la primera convocatoria, tenía asumido que era día para apoyar al equipo desde el banquillo a la espera de que la oportunidad llegara en las semanas venideras. “No iba ni a calentar. Se da la situación de que vamos perdiendo, llegando a área rival sin concretar, y Toño —entrenador—  me pregunta si hay la posibilidad de que entre y juegue diez o quince minutos”, narra.

No era un momento más para él, que recuerda perfectamente el 14 de septiembre de 2024 como el día en que, jugando con el Juvenil ante el Boiro, una lesión de ligamento cruzado se interpuso en su camino. “Me operé un mes más tarde. Al principio no estaba seguro, porque estudio un ciclo de deportes y me iba a complicar con los exámenes prácticos, pero finalmente lo hice”, explica Saúl.

El delantero recuerda el farragoso proceso de recuperación, donde le sobró voluntad y se sintió muy arropado: “Tras la operación me pusieron un fisioterapeuta y tuve la suerte de que la gente del Ímper estaba muy preocupada por mí. Me ayudaban con ejercicios, vídeos de TikTok… Y yo estuve bastante ‘loco’, la verdad: busqué mucho no estar quieto para que la rodilla no perdiera fuerza y ángulo. Hasta que pude volver al campo”.

Ahí debió superar una piedra más tras solventar sus dudas de volver. “No tenía muy claro si regresar ya, porque el equipo había ascendido —Primera Futgal— y no sabía si podía estar a ese nivel. Pero al final empecé la pretemporada y me estaba encontrando bien, con buen ritmo y sin miedo, hasta que tuve un susto en un mal apoyo por el que tuve que volver a parar un tiempo. Afortunadamente, no tuvo nada que ver con la primera vez”, se congratula.

"Piensas en todas las noches que estuviste en casa sin poder ir a entrenar"

Saúl indica que puede dejar el miedo atrás cuando entra al campo y que ante el Eume se sintió cómodo. “Intento pensar en el partido y no en la rodilla. Si no, no voy a llegar a nada a nivel mental. Y aunque no me vi al 100%, porque creo que me queda un poco para eso, sí que me vi bien el rato que jugué. Acabé bastante cansado al acabar, eso sí. Quizá también por la novedad de volver y los nervios”, reconoce.

Pero nada de ello impidió que se fuera para casa con un gol en la mochila. Toño Rodríguez le pidió merodear la zona ofensiva en busca de algún fallo, lo que demuestra la confianza que tiene en su intuición, y Saúl respondió. “Mi compañero Aitor Mato hace un uno contra uno en banda, se va del lateral y pone un centro. Yo ataco el primer palo y marco”, describe.

Fue turno entonces para la celebración y la felicitación de los compañeros. Más tarde, ya en solitario, para la reflexión: "Se pasan muchas cosas por la cabeza; en un día así no para. Piensas en todas las noches que estuviste en casa sin poder ir a entrenar, en los primeros días tras la operación...".

La idiosincrasia del club

Quien le dio la asistencia es un jugador que, como casi todos los de la plantilla, lleva muchos años en el Imperátor. Es el de la Sagrada Familia un club muy familiar y se nota en los pequeños detalles. Uno de ellos es la implicación de su entrenador y el trato que reciben los que están en el dique seco. “Aquí están muy encima de los lesionados. Toño, por así decirlo, es muy pesado. Me seguía hablando cuando no estaba, me preguntaba, se interesaba por mí… No sabes lo que nos ayuda”, valora.

"Lois Costa es un señor muy cercano con el que puedes hablar bien las cosas"

También tiene buenas palabras Saúl hacia el nuevo presidente, un Lois Costa que asumió dicha responsabilidad a mediados del pasado mes. “Tuvimos el primer contacto hace unos días, que se acercó al vestuario. Yo ya lo conocía, porque es un hombre de club, y cuando el año pasado era entrenador de los benjamines, se acercaba y me preguntaba qué tal todo. Es un señor muy cercano, con el que puedes hablar bien las cosas”, reflexiona.

Coincidencia o no, nadie se quiere marchar del Imperátor. “Todos nos conocemos desde hace más de diez años, llevamos mucho tiempo aguantándonos (risas). Somos amigos, entrenamos en la base… Yo creo que, salvo uno o dos, que quizá sí tendrían muy buenas propuestas por su nivel, nadie se iría del club; ni siquiera descendiendo este año”, apuesta Saúl.

Motivos para creer

Como es obvio, el objetivo es que no se cumpla ese supuesto. En estos momentos ocupan la penúltima posición, a dos puntos de un Cedeira que marca la zona de permanencia, pero son más optimistas que hace un par de meses.

“Somos un equipo diferente. Aunque tras las dos goleadas previas a Navidades llevamos cuatro partidos sin ganar, creo que nos lo estamos creyendo. Le empatamos al Eume y al Cedeira, con el Carral perdimos 2-1 y en la primera vuelta habíamos perdido 2-5… No es lo mismo. Veo que ahora competimos y la idea es centrarnos en el próximo fin de semana. A partir de ahí ya se verá qué depara la Liga”, sintetiza.

Por último, Saúl echa la vista atrás para recordar su mejor momento en una trayectoria de base con el Imperátor que empezó en benjamines: “Desgraciadamente, no tuve muchos, porque siempre se nos escapaba en semifinales o así. Pero me quedo con el partido en Arteixo cuando era cadete y ascendimos con el Juvenil. Jugar en un campo de hierba natural fue la gloria; ganarles con mucha gente y niños del Ímper en la grada… Se me quedará siempre grabado”.

Otro buen ejemplo, visto con perspectiva, es el encuentro que disputaron a principios de 2024 contra el Montañeros en la Copa de A Coruña. Por aquel entonces militaban en Tercera Futgal —han logrado dos ascensos consecutivos— y llevaron a la tanda de penaltis (0-0) a un equipo que daba los primeros pasos de un proyecto que le tiene ahora muy bien colocado en Tercera Federación. Este Ímper tiene calidad y Saúl está de vuelta para poner su olfato goleador en servicio del colectivo.