
Óscar de Castro (Victoria): “Ya no los veo como compañeros, sino como amigos”
Días después de marcar sus primeros goles en Preferente, el delantero reflexiona sobre su trayectoria y agradece el apoyo de la plantilla tras el fallecimiento de su madre
Imperátor, Orillamar, Deportivo, Ural y Victoria. La trayectoria del delantero Óscar de Castro (A Coruña, 2000) refleja casi todo lo que se puede vivir en el fútbol coruñés: el ascenso en la base hasta el gran equipo de la ciudad; competir en División de Honor Juvenil con un equipo no profesional, pero brillante; y ascender dos veces en Primera Futgal. Le faltaba jugar y marcar en Preferente, algo que terminó de redondear el pasado domingo con un doblete ante el Sofán. Un mes después de perder a su madre, a quien tendrá siempre presente.
¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?
Empecé a los cuatro años. Fui a las escuelas del Imperátor, que me apuntó mi madre, y jugué dos años allí antes de irme al Orillamar, que es donde tenía los amigos del colegio. Estuve desde prebenjamín hasta infantil de segundo año, momento en el que, al acabar la temporada, me llamó el Dépor para entrar en el cadete B.
¿Qué tal esa etapa? ¿Con qué se quedaría?
Una experiencia top, fue increíble poder vivirla. Y casi que me quedaría con los torneos a los que fuimos a jugar. La oportunidad de ir a Francia, a Italia, a Portugal…
¿Hubo algún compañero o rival que le sorprendiera?
Jugué un tiempo con Mujaid y me sorprendió el Zaragoza en un torneo que jugamos allí. También era muy difícil ganar a aquella generación del Celta. Ahora tiene a Sergio Carreira en el primer equipo, a Diego Pampín en el Levante…
Después se marcha al Ural y prueba la División de Honor Juvenil.
Lo de aquel equipo fue increíble. Yo tenía un amigo allí, que jugó conmigo en el Dépor, y me dijo “vente para aquí” cuando ascendieron en Liga Gallega y yo no iba a seguir en Abegondo. Al año siguiente ascendimos de Nacional a División de Honor y la temporada que hicimos ahí fue de ensueño. Fuimos cuartos, la mejor cantera no profesional de España.
"Con el Ural fuimos cuartos en División de Honor Juvenil; la mejor cantera no profesional de España"
¿Recuerda alguna victoria en especial?
Podemos decir que le ganamos a Celta y Dépor en cuestión de quince días en A Grela. Ambos fueron por 2-1 y contra el Dépor tuvo el añadido de que nuestro portero Mallo paró un penalti en el último minuto.
¿De haber marcado lo habría celebrado?
Pues seguramente sí. Al final son goles y hay que celebrar, y siempre había un vacile sano con los excompañeros.
¿Y contra el Celta?
Ahí 100% (risas).
Le tocaba dar el salto a modestos, pero antes aún disputó algún encuentro con el Bergantiños Juvenil.
Sí. Como la temporada de División de Honor termina pronto, me dieron la oportunidad de ir a entrenar con el Bergan a Tercera División. Llegué con buen ritmo de la temporada, pero ni punto de comparación con ese equipo que jugó el playoff de ascenso a Segunda B. Te pasaban por encima (risas). Y entre medias jugué algo con el juvenil.
¿Hay tanta diferencia entre el fútbol juvenil y el sénior?
El salto está sobre todo a la hora de competir. Es verdad que sales de División de Honor, pero cuando llegas a modestos hay un choque de realidad. Vas a la disputa contra un hombre, porque ya no es un niño, y te desplaza cinco metros. No vi diferencia de calidad, ni siquiera de intensidad, porque eso siempre se pone. Pero se compite de otra forma…
¿Por qué se decantó por el Victoria para iniciar la etapa como modesto?
En el Ural me entrenaba Diego Armando y me llamó cuando firmó por el Victoria. Estuve contento, ascendimos a Preferente, pero en el Ural tenía muchos amigos y preferí volver para jugar con ellos.
Tuvo la mala suerte de que le coincidió con la covid.
Sí, un pequeño parón… Al final se juega la Preferente, pero no la Primera Autonómica. Empezamos a entrenar con el Ural, pero se decidió no hacer la competición. Después ya volvió todo a la normalidad y fueron años bonitos.
La oportunidad de Preferente le llegó ahora…
Sí, al final sí. Lo que se tiene que dar se da, pero tampoco era algo que ansiase. El Victoria había bajado a Primera, me llamó Taibo y era un sitio del que guardaba un gran recuerdo, así que no me lo pensé mucho. Y al final se dio el ascenso.
Disfrutó del papel protagonista con ese gol postrero en el playoff ante el Carral.
Si te digo la verdad, creo que es el mejor momento que tengo futbolísticamente. Si me dicen que va a pasar esto, lo firmo con los ojos cerrados mil veces. Es una sensación increíble.

¿Tenía claro que quería quedarse?
Sí, sí, la verdad es que no tenía otro pensamiento. Hice muy buenas amistades; ya no los veo como compañeros, sino como amigos, y mantuvimos a casi todo el grupo. No veía ningún motivo para salir del Victoria. Estaba y estoy muy cómodo.
El pasado 26 de octubre partió como titular ante el Cultural Maniños y homenajeó a su madre días después de su fallecimiento.
Es un momento muy complicado, pero son cosas que tienen que pasar. Tampoco se le pueden dar muchas vueltas. Mi madre estaba enferma, sufría ELA, una enfermedad que no tiene cura ni recursos. Realmente, para estar sufriendo, fue como tuvo que ser.
Es una enfermedad que se visibilizó mucho con casos como el de Juan Carlos Unzué, pero imagino que queda mucho por hacer…
Es que al final es eso. Lo visibilizan, pero da igual: si luego no hay ayudas ni recursos, no se puede hacer nada. O tienes muchísimo dinero… Y aun así, no vas a tener los mejores cuidados, porque es imposible.
Sus compañeros se volcaron en aquellos momentos.
Les estoy muy agradecido. Vinieron todos al tanatorio, estuvieron conmigo en todo momento… Son un gran apoyo para mí, igual que mi familia y mi pareja. Todos ellos intentan sacarme una sonrisa todos los días.
"Son un gran apoyo para mí, intentan sacarme una sonrisa todos los días"
Y llegamos al pasado domingo, en el que marca sus dos primeros goles en Preferente.
Sí, se hicieron esperar. Pero bueno, llegaron, qué es lo importante, y sobre todo sirvieron para ayudar al equipo a sumar puntos en un partido muy competido.
¿Qué objetivo se marcan para esta temporada?
El objetivo real es hacer los máximos puntos posibles. Cuantos más hagamos, más lejos estaremos del descenso. Queremos mantener la categoría y disfrutar de Preferente. Yo, al ser mi primer año en esta categoría, me marco la meta de disfrutar al máximo, porque tampoco sé si el curso que viene la volveré a jugar.
¿Cómo es compartir equipo con su tío Santi Brandariz, que está de segundo? ¿Le aprieta más que a los demás?
Grita mucho. Grita y se enfada demasiado, me parece a mí (risas). Pero tenía ganas de compartir algo futbolísticamente con él. Al final no se pudo dar en los terrenos de juego, pero al menos tenerlo en el cuerpo técnico creo que es un gran salto para todos.
Y eso que en los terrenos de juego duró bastante…
Ya te digo, pero no se dio. Jugué contra él un par de veces, algún amistoso, y cuando fui al Victoria en 2019 nos tocó contra su Arteixo en la primera ronda de Copa Diputación.
