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O Noso Fútbol | Primera Futgal

Toño Rodríguez (Imperátor): "Cuando salgamos de ahí, ya veremos si somos tan buenos"

El técnico reconoce tanto la calidad como la inexperiencia, pero ve necesario apretar los dientes para huir de la zona de descenso

Toño Rodríguez, durante el Imperátor - Meirás
Toño Rodríguez, durante el Imperátor - Meirás
GERMÁN BARREIROS
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Toño Rodríguez (A Coruña, 1990) ha aceptado el reto de sacar adelante al primer equipo del Imperátor en un momento de dificultad. Tras dirigir en la base y ser segundo de Alberto Moscoso, ahora está al frente de una plantilla con tanta calidad como inexperiencia. El técnico sabe que, para que el equipo brille, primero necesita que sus jugadores aprieten los dientes. Y en ese proceso están, en el de aprender de los errores para salir de la zona de descenso de la Primera Futgal.

Arrancó con empate ante el Relámpago, pero después vino un doloroso 1-5 ante el Meirás. ¿Qué lectura hace del partido y qué sensaciones le dejó el equipo?

Fue un encuentro raro. Creo que el resultado no refleja lo que se vio en el campo, no porque nos fuera en contra, sino porque realmente fue así. Después de ver el partido un par de veces en casa, la primera parte me parece muy igualada. Nos íbamos a ir 1-0 al descanso, con un par de ocasiones claras para ampliar el marcador, pero cometimos un penalti evitable y nos empataron. En la segunda parte no salimos con la tensión necesaria y, en dos o tres momentos de desconexión, nos hicieron dos golazos espectaculares. A partir de ahí bajamos los brazos, y cuando te ves en esas situaciones se hace complicado reaccionar.

¿Tiene identificado por qué el equipo empieza bien y luego encaja goles?

Porque al final esto es un juego en el que el rival también hace las cosas bien. Si en los momentos de dificultad no eres capaz de sobreponerte y mantenerte fuerte, sobre todo a nivel mental, se complica. Pero son cosas que se aprenden con el tiempo y con las experiencias que vas viviendo.

¿Qué mensaje le dio al vestuario después del partido?

Después del partido no suelo dar mensajes, ni cuando perdemos ni cuando ganamos. No creo que sea el mejor momento para hablar con el grupo. Cuando ganas puedes dejarte llevar y exagerar lo que pasó sin haberlo analizado, y cuando pierdes tampoco es un buen momento. Por experiencia, en esos momentos de tensión prefiero coger la mochila, irme y dejar la charla para el primer día de entreno, cuando ya viste el vídeo, lo analizaste y tienes conclusiones claras para comentar con los jugadores.

“No creo que después del partido sea el mejor momento para hablar con el equipo”

¿Cómo vio al grupo?

El grupo está jodido, pero con la sensación de que se nos escapó todo en un tramo pequeño de la segunda parte, después de haber hecho un trabajo bastante bueno hasta ese momento.

¿Cree que al equipo le pesa la clasificación?

A cualquier equipo le pesa la clasificación cuando las cosas no van bien. Queda mucha Liga por delante, y se lo repito cada día desde que llegué. Al final son jugadores, son personas, ven la tabla, ven dónde están, y eso obviamente te fastidia y te descoloca un poco.

¿Qué es lo primero que quiere cambiar o ajustar en el corto plazo?

Para mí, lo más importante a corto plazo es tener una seña de identidad: saber cuál es nuestra manera de jugar, qué tenemos y qué queremos hacer en cada fase del juego. Y, sobre todo, tratar de corregir ese problema que estamos teniendo de encajar en tramos cortos de partido dos o tres goles que te condicionan y te lastran muchísimo. Eso es complicado.

“El problema no es solo defensivo; también estamos convirtiendo menos que en otros momentos”

Lo positivo es que el equipo marca. Trece goles en nueve partidos no es mala cifra, ¿no?

Pues te diría que son pocos. Entiendo que por las cifras pueda parecer lo contrario, pero este grupo siempre ha hecho más goles de los que lleva ahora. El reto está en volver a marcar con la frecuencia de antes, porque solíamos ganar con resultados igualados, pero con muchos goles. El problema no es solo defensivo; también estamos convirtiendo menos que en otros momentos.

Hay margen de mejora en todos los aspectos entonces.

Es que el histórico de este equipo es ganar partidos con muchos tantos: 4-2, 5-3… A veces empezando perdiendo y remontando, otras empezando bien y teniendo que reaccionar después de encajar dos o tres. Siempre ha sido un equipo que gana marcando mucho. Salvo en momentos puntuales de la temporada, en los que encaja menos durante dos o tres partidos, en general siempre ha sido una plantilla que recibe bastante.

¿Cree que tiene que ver con el salto de categoría? ¿Se nota tanto?

Se nota, sí. Pero con estos chavales competimos años en gallega, jugamos playoffs de Liga Nacional, y aunque ahora juegan contra gente más mayor y veterana, el nivel real no dista tanto. Además, estamos con muchas bajas: muchos defensas y pocos jugadores de mediocampo hacia adelante. Eso hace que las rotaciones sean imposibles y que un cambio que pueda modificar el partido también lo sea. Todo eso te limita, sobre todo en la situación en la que estamos.

“Tienes que llevarte golpes para aprender; ahora mismo estamos en ese proceso”

¿Cómo va a tratar de poner remedio a los desajustes defensivos?

Al final esto es un juego de errores, y más en estas categorías, donde pocos equipos proponen algo arriesgado. Todos juegan a no equivocarse y a ver quién comete más fallos; la experiencia juega un papel muy importante. Nosotros tenemos mucha calidad y condiciones para ganar a cualquiera, pero también falta de experiencia, y tienes que llevarte golpes para aprender. Ahora mismo estamos en ese proceso.

¿Es mucho hándicap la juventud y la falta de experiencia?

Sinceramente, no creo que sea un hándicap muy grande. Se comenta mucho, y soy consciente de que tenemos que seguir cometiendo errores para aprender, pero eso también pasa con jugadores de 25, 26 o 28 años. No es solo cuestión de experiencia, sino también de vivencias colectivas, de pasar todos juntos por estas situaciones. Este grupo está acostumbrado a competir en ligas para estar arriba, y desde que yo estuve en el Ímper, aunque luego tuve un parón y volví, no habíamos vivido esto: nunca habíamos peleado por la salvación ni por estar en mitad de tabla.

¿Cuál fue su papel anterior en el club y cómo influye ahora en su forma de dirigir?

Mi papel anterior en el club seguramente influya de cara a ellos. Ya me conocen; la mayoría trabajó conmigo en juveniles, donde estuve cinco años, y los últimos dos los compaginé con ser segundo de ‘Mosco’. Me conocen perfectamente: saben mi forma de trabajar, de exigir, de apretar, de ser incisivo en los partidos, de no tener miedo, de jugar sin complejos y de darlo todo. Creo que nos conocemos, y eso juega a mi favor. Ellos saben de qué pie cojeo y yo de qué pie cojean ellos.

“Saben que les pido no tener miedo, jugar sin complejos y darlo todo”

¿Hay cambios con respecto a la base?

Ahora, a la hora de apretarles, esto es otra edad. Ya no somos juveniles de primer año que solo buscan jugar; ahora queremos competir y llegar lo más arriba posible. Estamos en una mala situación, pero la Liga es larga: encadenas tres victorias y cambia toda la película. Hay que trabajar y esforzarse al máximo como si fuéramos los peores de la Liga. Esa es la mentalidad que trato de meterles: pensar que ahora mismo somos los peores y hay que dar el 120%, y si ellos dan el 120%, nosotros tenemos que dar el 130%. Esa tiene que ser la mentalidad. Cuando salgamos de esta situación, ya veremos si somos tan buenos o no. Yo creo que sí tenemos capacidad, pero hay que demostrarlo durante 90 minutos. El partido dura eso y en cinco se te puede ir. Ese es el punto en el que tenemos que seguir trabajando.

¿Qué le llevó a aceptar el reto en estas circunstancias?

Los jugadores, que también son importantes para mí a nivel personal porque compartí cinco años con muchos de ellos, y les tengo un aprecio especial. A pesar de tener ofertas económicamente mejores y de equipos que estaban más arriba en la categoría, no lo dudé ni un segundo. Me necesitan, y ahí estoy. Me da igual la situación, no me importa.

¿A qué le gusta jugar?

Me gusta dominar los partidos, presionar arriba, controlar todo lo que pasa en el juego, que nada se me escape, aunque a veces eso es imposible porque enfrente tienes un entrenador que busca lo mismo y once jugadores que te lo van a poner difícil. Hay que adaptarse; no en todos los equipos he jugado como me hubiera gustado. He estado en diferentes contextos, con distintas plantillas y objetivos de club, y me voy adaptando.

“A pesar de tener ofertas económicamente mejores, no lo dudé; me necesitan, ahí estoy”

En el Ímper tiene jugadores para desarrollar su idea favorita.

Sí, aquí siempre he sido fiel a querer el balón: que no nos queme, dominar con la pelota, presionar lo más arriba posible y activar bien la presión tras pérdida para no sufrir en las transiciones. Ese es el estilo que concibo para tener control. Soy de los que piensa que si tienes el balón, no te atacan. Es una frase típica, pero es la realidad. Me gusta más defender con la pelota que en un bloque medio-bajo, por experiencia propia.

Ahora visitan al Sporting Meicende, cuarto clasificado y uno de los equipos más fuertes en su campo. Al menos les viene bien por dimensiones. ¿Cómo lo ve?

Va a ser un partido muy complicado, principalmente por la dinámica en la que venimos. En el fútbol, las dinámicas son muy importantes: cuando encadenas tres o cuatro victorias crees que puedes con cualquiera y todo te sale bien, pero llega un momento en que la situación puede darse vuelta. Creo que le podemos ganar a cualquiera, siempre que tengamos el día, juguemos los 90 minutos y no nos desconectemos quince, porque en esta categoría cualquiera te puede meter tres o cuatro goles y se acaba el partido.

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