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Antono Dubra, expresidente del Torre, en la sede del club
O Noso Fútbol

Antonio Dubra, expresidente del Torre: "Las escuelas de fútbol son trabajo social"

Tras 25 años en el cargo, el mandatario pilota la transición con el orgullo de haber instaurado en el club una clara vocación solidaria

Antonio Dubra (Santiago de Compostela, 1962) pone fin a una etapa de 25 años al frente del Torre. Tras un cuarto de siglo como presidente, da un paso al lado y deja la máxima responsabilidad del club, aunque continuará colaborando durante el proceso de transición hasta que los nuevos gestores asuman plenamente el mando. Se despide con orgullo por haber convertido la entidad en un referente solidario y de apoyo a los colectivos más desfavorecidos.

¿Cuánto tiempo ha estado al frente? 

Este verano cumplí 25 años en el cargo y mi intención al principio era estar cuatro años, o como mucho ocho. Y fíjate si se ha alargado la cosa.

¿Cómo fueron los inicios? 

Cuando entré, el club pasaba por una crisis muy grave. Un grupo de amigos y aficionados al deporte habíamos constituido la Peña Deportivista Internacional, un equipo con jóvenes que fue capaz de ganar competiciones, por lo que teníamos jugadores de buena calidad. Valoramos la posibilidad de federar ese equipo con el nombre de Internacional cuando, justamente por una noticia de El Ideal Gallego nos enteramos de que el Club Torre estaba a punto de desaparecer. Las personas que lo gestionaban llevaban ya dos mandatos, ocho años, más uno de prórroga, y no encontraban relevo entre socios ni directivos. La siguiente opción era entregarlo a la federación. Lo comentamos con los directivos de la peña y, en vez de constituir un nuevo equipo, decidimos echar mano de este club histórico, nacido en 1929, que pronto cumplirá 100 años. 

¿No pensó en aguantar hasta el centenario? 

Me hubiera gustado, pero después de 25 años hay un cierto cansancio y agotamiento. La ilusión del principio ya no está. Me gusta mucho el deporte, pero también practicarlo, cosa que hago poco porque paso mucho tiempo en gestión, inmerso en líos y asuntos del club. 

¿Llevaba tiempo en su cabeza la idea de dar un paso al lado? 

Desde la pandemia planteé elecciones y busqué relevo, primero dentro de la directiva y luego entre socios antiguos, pero no había nadie dispuesto. También tanteé gente de fuera y hubo tres o cuatro intentos frustrados por distintos motivos. Ahora parece que cuaja la cosa. 

¿Quién le da el relevo? 

Un grupo de chicos que ya estaban en el fútbol de peñas, con Francisco Jhonnatan Ramos como presidente y Harrison Saúl Toro de vicepresidente. Les atrajo mucho la idea de dirigir un club que tiene el primer equipo en Primera Autonómica, con jugadores de bastante calidad. Por ahora hemos empezado bien, aunque no sabemos cómo acabará la temporada. Están muy emocionados, involucrando a su comunidad (son de origen peruano) y amigos. 

"Me dan el relevo un grupo de chicos que estaban en el fútbol de peñas"

Aún no se ha desligado del todo, ¿no? 

Todavía sigo trabajando para dejar la organización lo más ordenada posible, aunque oficialmente ya no soy presidente. Hemos hecho el traspaso de poderes y ahora estamos en el arranque de todas las competiciones, con el trabajo habitual: atender a gente que inscribe niños, entrenadores que necesitan material, explicando procedimientos, etc. 

¿Ha habido ya muchos cambios? 

La estructura deportiva sigue igual, con el mismo director deportivo y el coordinador de Fútbol 8, al menos por ahora. En la parte organizativa sí hay gente nueva que empieza a tomar decisiones, con buenas ideas, y que quieren potenciar lo que hay. Yo me conformo con que el club se mantenga muchos años más. Ojalá dure otros 100 años. 

En esa larga historia hubo momentos muy buenos… 

Sí, sí. En los años 40 y 50 el Torre destacó en la ciudad, incluso por encima del Fabril y otros clubes importantes. Fue el primer club que llegó a categoría nacional y tuvo varios ascensos. Después se frustró un ascenso en el campeonato de Galicia de Modestos, con resultados ajustados y alguna polémica. El club tuvo sus años dorados y luego sus crisis, como todo el fútbol modesto: gastos crecientes, reducción de socios, exigencias mayores. Gracias a la creación de entidades como la AFAC (Asociación de Fútbol Aficionado de A Coruña) y a la fusión de otras anteriores, se pudieron conseguir recursos y convencer a la administración, al concejal ‘Palau’ y al alcalde Paco Vázquez, de que merecía la pena ayudar a este fútbol. 

Más allá del cansancio, ¿qué le hizo ver que había cumplido un ciclo?

Yo quería que pasara a depender de muchas personas, no de una sola. Cuando llevas mucho tiempo en una institución, se vuelve como tuya; eso me pasó a mí. Mi objetivo fue organizar mi marcha, no dejarlo todo a la improvisación, y ahora estamos en ese proceso. Espero que llegue a buen puerto y trataré de acompañarlos en esta transición. 

A nivel deportivo, ¿qué le pediría a los nuevos gestores? 

Que tengan el mismo compromiso con la base que con el primer equipo. Ahí es donde a veces surgen problemas y los equipos sufren más. Yo tenía un vínculo especial con los partidos que peor se nos daban, intentaba estar allí apoyando a los niños. 

"Quiero que tengan el mismo compromiso con la base que con el primer equipo"

¿Costó dotar al club de una estructura de base? 

El club empezó prácticamente de cero. Solo había siete jugadores de modestos en Tercera porque ya se habían ido casi todos al estar a punto de desaparecer la entidad. Tuvimos que construir la base desde cero, categoría a categoría, lo que trajo más gastos y entrenadores a los que había que pagar. Me gustaría que se conservara esa filosofía de trabajar la base, como en la etapa en que el Torre tuvo equipos A, B y C, incluso femenino y promesas. La pandemia nos frenó, y recomponer las categorías fue difícil, pero queremos volver a aquel modelo: equipos de base, femeninos y masculinos, de todas las edades. 

Actividad solidaria con bicicletas organizada por el Torre
Actividad solidaria con bicicletas organizada por el Torre
CEDIDA

También ha querido hacer del Torre un agente valioso a nivel social.

Sí, me he implicado mucho en esa faceta. El deporte permite que los jóvenes practiquen actividades sanas y físicas, alejándose de situaciones de riesgo. Las escuelas de fútbol son trabajo social: trabajamos con los colectivos que más lo necesitan, niños en riesgo de exclusión social por motivos socioeconómicos, inmigrantes, a veces sin papeles, con dificultades para integrarse en estructuras deportivas o culturales… 

¿Con qué asociaciones u ONG 's ha colaborado durante su mandato? 

Tenemos más de diez convenios con asociaciones como Cruz Roja, ayuda a refugiados de Ucrania o Georgia, Cáritas, y trabajamos con niños con discapacidad a través de ASPRONAGA y Dawn Coruña, integrándolos en la estructura deportiva como ayudantes o en equipos como el Genuine, que este año debutó con chicos con discapacidad intelectual. También hacemos programas de verano con niños con parálisis cerebral o de ASPACE, todo ello posible gracias al apoyo de la Fundación Emalcsa, junto a empresas como Hyundai. 

"El cariño de los más desfavorecidos es nuestro pago y energía para seguir adelante"

La mayoría de esas actividades las desarrollaban en verano. 

Sí, ahí seguimos con campamentos de verano gratuitos, el Mundialito de la Integración y jornadas solidarias y de deporte adaptado e inclusivo. El programa de julio incluye sesiones de mañana y tarde, con jóvenes de distintas culturas y orígenes, algunos en sillas de ruedas o con muletas. Hacemos multideporte, no solo fútbol: pádel, hockey, natación, e incluso waterpolo en campo. Y no solo deporte, también actividades lúdicas, salidas a la playa, comidas, visitas a museos, etc. 

Se nota que es lo que más le enorgullece de su tiempo como presidente. 

Totalmente. Ahí me volqué, tanto en la elaboración como en el desarrollo de proyectos. Para muchos chicos es una oportunidad de salir, hacer cosas nuevas y practicar deporte. En pasadas ediciones los cuidadores se quedaban asombrados de que algunos fueran capaces de hacer cosas que antes no podían; es muy reconfortante. Además está el tema afectivo: cuando les entregamos medallas y nos abrazan, ese cariño es nuestro pago y energía para seguir. Este año continuaré con este proyecto, aunque deje el club, para que no se pierda. Espero que los nuevos directivos puedan continuar la labor y que otros clubes tomen el mismo camino. El deporte trae competición, conflictos y ocupaciones, pero también oportunidades.

Ruta por zonas emblemáticas de A Coruaña organizada por el Torre
Ruta por zonas emblemáticas de A Coruaña organizada por el Torre
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