Así ven a Joao Paulo, el delantero del Silva que marca a los cuarenta
Su entrenador y varios compañeros hablan de la aportación del goleador ante el Estradense

Siempre le queda alguna gota más de fútbol y gol a João Paulo García (São Paulo, 1985), autor a sus 40 años de un gol en el Silva-Estradense. Un tanto importante, que permitió a los coruñeses sumar por fin tras cuatro jornadas antes de visitar al ‘coco’, el Compostela.
Formado en la cantera del Clube Atlético Juventus, se enfrentó durante aquellos años a equipos grandes de Brasil como Corinthians o un Palmeiras por el que tuvo un paso fugaz. Ya en edad sénior, se fajó en equipos regionales y tuvo en la Serie D (la cuarta categoría) su tope. Sus mejores momentos llegaron en el Jundiaí, con quien alcanzó en 2009 la máxima categoría del ‘Paulistão’, el campeonato que disputan a inicio de temporada los equipos que pertenecen al Estado de São Paulo.
No podría disfrutar de enfrentamientos ante los mejores equipos de la zona porque le tocó marcharse cedido al Comercial Futebol Clube, pero se quitó esa espina en 2012 con el Camboriú, con quien disputó el ‘Catarinense’ ante un Figueirense que aquel momento disputaba Serie A o un Avaí que lo había hecho el curso anterior. Tras ello pasó por otros cinco equipos de su país antes de llegar en 2015 al Silva a través de un grupo inversor. Y hasta hoy. Con un adiós de por medio, pues en 2023 se retiró y año y medio después, en octubre de 2024, descolgó las botas.
Ariete con corpulencia y de mucha calidad, se desenvuelve especialmente bien en contextos de espaldas a portería, en contacto con los centrales. Como es lógico, su edad le pasa factura en lo que se refiere a la velocidad, pero su olfato goleador está intacto, por lo que sigue siendo un recurso importante para el Silva, sobre todo en A Grela.
Una de las personas que mejor le conoce es Brais Lema, el capitán del equipo. “Es un ejemplo para todos, nunca se rinde, siempre quiere mejorar y aportar lo máximo para el club. Solo tengo buenas palabras para él, me ayuda mucho a tener toda la plantilla enchufada y apoyar a todos, sobre todo a los más jóvenes”, expresa.
Más que un compañero
El lateral derecho lleva jugando con él desde 2016, casi una década que ha servido para que construyan una relación que va más allá del fútbol. “Para mí no es un compañero, es un hermano mayor, me cuida mucho y lo aprecio mucho, deseo lo mejor para él y su familia. Trabajamos juntos y estamos todo el día mano a mano. Por ejemplo, en verano quedamos mucho su familia, mi mujer y yo”, apunta Lema.
Durante el curso se apoyan el uno al otro para estar en la mejor forma posible: “Vamos todos los días a las 6:30 al gimnasio para poder seguir aportando el máximo”.
Quien también da mucha importancia a tener una figura así en el vestuario es el entrenador Noé López. “Es un jugador de club, de vestuario. Desde que estoy aquí nunca ha faltado, le gusta entrenar. Está predispuesto para todo, sea la decisión que sea, nunca tiene una mala palabra y desde su posición de veteranía ayuda mucho a la gente joven”, reflexiona.
Nadie mejor para corroborarlo que los dos ‘benjamines’ del equipo, Nico Mosquera y ‘Carletto’ Rodríguez, de 19 y 20 años, respectivamente.
“Lo que más admiro es lo que trabaja y la manera que tiene de tomarse el fútbol con la edad que tiene. Lo tomo como espejo: es uno de los que más me ayuda, me anima y me da su confianza. Estoy muy contento de que esté en el equipo”, se congratula Nico, que llegó este curso procedente del Montañeros Juvenil.
“De Joao llama la atención la constancia que tiene en el trabajo y en su preparación. Lo ves en el vestuario y está como si tuviera 20 años: se cuida y trabaja porque quiere seguir disfrutando del fútbol”, indica por su parte el exdeportivista.
Secretos de delantero
Y otro hombre sobre el que ha tenido gran influencia es Rodri Parafita, un futbolista de 27 años que siempre actuó de lateral izquierdo hasta que el pasado curso empezó a funcionar en punta. “Nunca jugué de espaldas a portería y los centrales me dan por todos lados. Él me aporta consejos todos los días sobre cómo jugar ahí y no desesperarme. Es verdad que este año no me están entrando los goles, pero sigo mejorando en otros aspectos y con las charlas que tengo con él estoy seguro de que repetiré la cifra de goles y además jugaré más para el equipo. No desesperaré tanto a mis compañeros y les aportaré asistencias”, asegura.
El de Cerceda se queda además con la faceta humana de Joao: “Lo primero que aporta es felicidad. Creo que en muchos momentos del año pasado o de este, si no llega a estar a mi lado, estaría en muchos momentos de bajón anímico. Me ayuda sobre todo en lo personal. Ya no es un amigo, lo puedo considerar familia”.
La temporada no ha hecho nada más que empezar y, si las lesiones le respetan, el del domingo no será la última aportación del ‘padre’ del vestuario del Silva. “Por mí, jugaría toda la vida. Muchas veces mi cuerpo no me deja. Si lo hace, hasta los 41 o 42”, expresó en su día a este diario. Hay Joao Paulo para rato.












