El éxito desde la base del Ciudad de A Coruña
El equipo herculino, recién ascendido a Superliga 2, visitó la redacción de DXT Campeón para pasar revista a su temporada

El Rehermann Ciudad de A Coruña ha completado una temporada histórica en la que ha conseguido regresar a Superliga 2, el segundo escalón del voleibol nacional. Una categoría en la que ya había militado con anterioridad en sus 52 años de historia, aunque con las anteriores denominaciones del club: Torruf Calasancias y Padre Faustino. Tras la finalización del curso, el equipo ha visitado por la redacción de DXT Campeón para pasar revista a una campaña para el recuerdo.
En la 2025-26, el Ciudad de A Coruña se marcó un objetivo claro, que no era otro que conseguir el ascenso a Superliga 2 desde Primera Nacional. Para ello contó con una plantilla en la que la gran mayoría de las jugadoras son formadas en la casa y menores de 20 años. La excepción que confirma la regla la aportan la capitana Rosita Bugiolacchio, de 33 años, y la letona Laura Konopecka, de 25.
Tras ser el mejor equipo de toda la categoría a nivel numérico, el Ciudad de A Coruña se metió en la fase de acenso como primero del Grupo A y consiguió ser la sede de ese playoff. “La temporada ha sido increíble, la mejor de todas. Como equipo y como grupo nos llevamos y nos entendemos muy bien y eso hace que vayamos adelante y ganemos los partidos”, explica la receptora Lucía Gantes.

En la fase, su primer rival fue el Haris canario, al que superaron por 3-0. Esa misma tarde hicieron lo propio con el Rivas madrileño por 3-1, dejando la clasificación a semifinales encarrilada. A la mañana siguiente, el resultado del Rivas-Haris certificaba lo que era casi un hecho desde el día anterior: un pase a semifinales que, además, sellaba ya el ascenso. Eso permitió que el cuerpo técnico, con Charly Suárez y Lidia Gudge a los mandos, pudiera dar descanso a las titulares en el último partido de la fase de grupos contra Sant Just, donde con un set les valió para sellar el primer puesto.
Ambición
Con el objetivo principal ya cumplido, el equipo no se conformó y quiso más. “Ya que estás ahí, ya quieres ganar. Yo entré igual de nervioso y al ver a la grada llena no quieres perder”, explica el entrenador. Su rival fue el Esplugues catalán, en un partido que empezó apenas tres horas después de que acabara el de Sant Just. Las catalanas se llevaron los dos primeros sets, pero el Ciudad de A Coruña no se quería despedir antes de tiempo de su fase de ascenso y consiguió una espectacular remontada. “Creo que remontamos ese 2-0 porque de verdad no nos dejamos llevar por estar ya en Superliga”, recuerda Lucía.

“Cuando vi que había gente muy grande pensé que se complicaba la cosa, pero estábamos todas con un objetivo, lo queríamos desde enero. También jugó mucho el factor público y el calor”, rememora por su parte Sofía Quinteros, que se lesionó precisamente en el quinto set de la semifinal. “Eso refleja mucho la ambición que vosotros nos transmitisteis”, afirma Rosita, dirigiéndose a sus entrenadores. “Siempre querer más. Es una mentalidad que un entrenador transmite al equipo”, añade.
Esas niñas que están trabajando (en la base) ahora tienen un equipo de referencia, esas niñas quieren ser ellas
El domingo por la mañana afrontaron la gran final ante el Mayurqa, un equipo con jugadoras de primer nivel. “Veías su plantilla y pensabas que nos tenían que apalizar. Fue 22, 23 y 19, lo tuvimos ahí y porque nos roban el segundo set, si no, yo creo que lo teníamos. Es verdad que había equipos muy grandes, pero sigo diciendo que el mejor equipo de la fase fuimos nosotros, lo tengo clarísimo. Como equipo, de cohesión, de grupo técnico-táctico, para mí fuimos nosotros”, afirma Charly Suárez.
Con la media de edad del equipo, en el que disponen de minutos hasta jugadoras cadetes, es de lo más habitual que se enfrenten a jugadoras más grandes tanto en edad como en tamaño. Una circunstancia que no ha amedrentado al Ciudad de A Coruña durante la temporada regular ni la fase de ascenso, tal y como explica Sara Villaverde: “Yo llevo jugando cuatro años en esta categoría, desde que era muy pequeña, entonces es algo que tengo bastante asimilado. Llevo jugando con Rosita muchísimo tiempo, que me lleva más de diez años y lo asimilo. Puede que sean más mayores que yo, pero tengo que demostrar que estoy jugando aquí por algo. Es algo que no pienso mucho en el momento de jugar. Después sí que lo pienso y no sé en qué momento juego contra una tía que me lleva quince años”.

El equipo todavía se está recuperando a nivel físico, emocional y mental de la fase de ascenso, pero muchas de las jugadoras todavía no podrán poner punto final a su temporada, ya que se han clasificado para el Campeonato de España júnior que se disputará la próxima semana en Canarias. No es el único éxito de la cantera del Ciudad de A Coruña, que clasificó a todos sus equipos de base para sus respectivos Campeonatos Gallegos (el cadete femenino salió campeón) y varios sellaron también el billete para la competición nacional. “Es muy jodido de hacer. Yo hace tiempo que no lo veo y eso que trabajo en la Federación. Es una señal de que por abajo se está trabajando bien también, que hay futuro. Además, esas niñas que están trabajando tienen ahora un equipo de referencia, esas niñas quieren ser ellas”, relata Charly.
Al formar parte de varios equipos, muchas de las jugadoras dedican al voleibol un gran número de horas a la semana, algo que, además, compaginan con sus estudios correspondientes. "Si hay alguien a quien no le importa tanto el voleibol, no podría compaginarlo. Lo compaginamos porque es un esfuerzo que hacemos, nos encanta esto y nos hace despejarnos de los estudios y de la vida en general", explica Lucía Gantes.










